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miércoles, 28 de enero de 2015

EVOCACIÓN LITERARIA DE SIMÓN RODRÍGUEZ

Por: Miguel Gonzales Corrales.
ollantayaqp@hotmail.com

Uno de los autores venezolanos, quien dentro del marco de la literatura hispanoamericana, ha escrito sobre la figura de Simón Bolívar y también sobre descubrimientos históricos que envolvieron a América en el pasado, fue Arturo Uslar Pietri (Caracas 1900 – 2001). Todo este panorama se muestra en obras como Las Lanzas coloradas, El camino del El Dorado, Estación de máscaras, Oficio de difuntos, La isla de Robinson, La visita en el tiempo y su trilogía Laberinto de fortuna. Toda esta producción novelesca ha hecho que la obra de Uslar Pietri sea importante, y a la vez trascedente, para comprender los intrincados históricos que tuvo Sudamérica en determinados momentos de su evolución. Sin embargo, el tema que más sobresale en la literatura de este autor venezolano es la mistificación y redescubrimiento de Simón Bolívar a través de historias biografiadas para saber quién fue realmente el Libertador. Así, en personajes del siglo XIX, se descubre por cometarios e identificaciones, cómo era realmente Simón Bolívar, cómo la gente lo quería y respetaba por lo que fue, sobre todo, en su novela Las lanzas coloradas. Pero, mi interés se centra en otra obra, La isla de Robinson, ya que, cuando la leí, me causó profundo entusiasmo porque iba enterándome de detalles y hechos sobre la vida de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, así cómo su sensibilidad de profesor que lo hizo mejor persona para entender una sociedad de comienzos siglo XIX que andaba perdida en ideales confusos y desorientados.
La isla de Robinson (1981) cuanta la vida de Simón Rodríguez de un  modo ingenioso e intenso en el discurrir de su trama porque tiene el apoyo de elementos históricos y, a la vez, una detallada biografía, que muestra, paso a paso, en su años de vida, hechos seguramente hasta desconocidos en donde la ficción y la realidad se entremezclan perfectamente. Esta es la historia de un maestro que anda sumido en sus conocimientos de autodidacto en materias como Matemática, Historia y Cultura General de acuerdo a lo que se conocía en la época de alrededor de 1800, como se deduce  en líneas como esta: “El señor Don Carlos IV, Rey de España, allá en Madrid o en Aranjuez…” como se sabe, Carlos IV gobernó de 1788 a 1808. Se descubre, además, que Rodríguez es un ser aislado en su casa, conocido como maestro, en consecuencia, una de las primeras escenas  de la novela narra como un muchacho de ocho años, de una familia muy acomodada, de nombre Simón Bolívar y Palacios, llega a él haciendo sus berrinches ya que no quería tener maestro ni mostraba interés por estudiar. Era un niño huérfano y engreído que estaba al cuidado de una tía y albacea que quería educarlo lo mejor posible de acuerdo a su estatus económico y social.
Todo ese conglomerado de escenas y otras más rodean la figura de Simón Rodríguez quien, dentro de su mundo didáctico, pensaba que estaba en su Isla de Robinson, así como el personaje de Daniel Defoe, y a quien le llamaban el Sócrates de Caracas que tan bien Uslar Pietri ha sabido dar vida. Uno se entera, leyendo esas páginas, como Rodríguez soñaba con establecer una escuela propia donde pudiera enseñar a niños e inculcarles ideas propias y culturales como lo hizo con Bolívar a quien encontrará después en Europa. Pero la carencia de dinero no le permitía realizar ese deseo que lo frustra porque sabe que nunca cumplirá ese sueño ya que nadie apostaba por la educación del siglo XIX, aun peor, cuando los comienzos de esa época, América estaba gobernada por los españoles, los cuales, no hubieran permitido que instale su magisterio. Esta fue la razón por la que abandonó Caracas y se trasladó a Europa.
Llegó primero a España creyendo que podía educar y formar una escuela lo cual le fue negado. Luego se trasladó a Londres y de allí a París alrededor de 1812. En esos años se encuentra con su alumno Bolívar con quien comparte ciertos  momentos de alegría y bohemia. En París, Rodríguez conoce a muchas personas hispanoamericanas a quienes habla de sus ideas para implantar una educación tal como él creía debía ser. En una de tantas tertulias, Rodríguez lleva a un Bolívar de 21 años a donde una familia peruana, la del general Mariano Tristán, quien tenía a una parisina como su mujer de nombre Teresa Laisnay, aun siendo él casado en Perú, con quien tuvo una bebita de nombre Flora, quien sería después la autora de Peregrinaciones de una Paria. En esta parte de la historia, el General Mariano, cuenta cómo era la vida en Perú y Arequipa ante el dominio total de los españoles. Es en estos momentos que Bolívar toma en serio la libertad de América, cuando en un primer momento, se lo negó a su maestro Rodríguez.
Esta novela biográfica es un compendio del valor y el deseo del aprendizaje sensato que el ser humano debe aprender para mejorar como persona lo cual deja como moraleja la buena enseñanza y dedicación de Simón Rodríguez en el aspecto educativo (no solo académico sino moralizante) para forjar hombres de buen corazón como lo hizo con Bolívar, así como reza el epígrafe de la novela, en palabras del mismo Rodríguez: «Ha llegado el tiempo de enseñar a las gentes a vivir». Por esto, pienso que la funcionalidad de la  novela radica en la detallada información, investigación histórica que el autor dedicó para la creación de esta obra literaria y poner en ella la gran vida que tuvo y vivió Rodríguez como personaje importante para la liberación de América, aunque esto sea ignorado por muchos.
La idiosincrasia y las convicciones de Rodríguez se ven entorpecidas hasta el final de la trama ya que le comenta a Bolívar el deseo de crear una escuela en Caracas a lo que el Liberador le propone que hará su sueño realidad en alguna localidad de la América liberada. Es así, que se inicia el periplo de Rodríguez, acompañando a Bolívar, por los lugares de Perú, que gozaban de su libertad. Salieron de Lima, llegaron a Arequipa, Cuzco, Tacna y Potosí (en aquella época a los lugares de Bolivia se le llamaban Alto Perú). Después de tan extenso recorrido por el Sur, Rodríguez incita al Libertador a que cumpla con su palabra, la cual, al final, Bolívar accede, dejándolo en Potosí. Le compra una casa para que la ambiente como escuela y continúe con sus proyectos de maestro. Rodríguez le confiesa que hubiera preferido otro lugar y  no este sitio, después de habérselo pedido en otras ciudades por donde anduvieron.
Al final, acepta y despide a Bolívar. Después de todo, se da cuenta que todo lo que había soñado le llegó tarde y en el lugar equivocado y todo lo que había soñado en su mundo al que llamaba Isla de Robinson, lo vio otra vez frustrado porque se dio cuanta que había perdido mucho tiempo siguiendo a Bolívar, además, de que ya estaba viejo. Entonces, prefirió regresar a Caracas. Se había quedado en Potosí dos años y después de dejar todo en orden, volvió a su casa, la misma que se lee al comienzo de la novela. Su vejez transcurre tranquila, sumergido en sus ideas y lecturas. En ese lugar recibe la noticia de la  muerte de Bolívar en Colombia y se conforma con su vida hasta su fallecimiento como lo resalta la última línea de la historia: “Robinson había dejado la isla”.

CONCLUSIÓN
La narración resalta ese ímpetu de un  discurso literario histórico como es la característica de la obra de Uslar Pietri. Pero lo fundamental es la conciencia honesta, la importancia y la dedicación por la enseñanza en personas como Rodríguez, quien como él, hay pocas. Así, nos hace entender que la enseñanza debe ser dedicación exclusiva de quienes tienen ese verdadero fervor y no de aquellos que la usufructúan,  ven en la educación algo lucrativo o pretenden ser algo mucho más en la enseñanza con supuestas capacitaciones y papeleos burocráticos como para decir: «Sí cumplimos», cuando en el fondo no les interesa, como sucede con el Ministerio de Educación Peruano.
A mi parecer, La isla de Robinson, es una novela que muestra el verdadero sentido de ilustración hacia los lectores en la vida de una persona, que quizá, haya sido el origen de lo que después iba a ser la libertad  Sudamericana del dominio español.
Finalmente, fuera de la simbiosis de lo real con lo ficticio para dar una obra tan verídica, esta novela muestra que vale mucho por su lectura cuyo eslabón está en mostrar, no solo la identidad de Venezuela como patria chica, sino de Hispanoamérica, como las demás novelas de este autor, quien pasa desapercibido dentro de los grandes de «La nueva novela Latinoamérica», y que a mi entender, tiene una literatura exquisita.






TOLKIEN, ESCRITOR DE LA POST GUERRA

Por: Miguel Gonzales Corrales.




1.    INTRODUCCIÓN
John Ronald ReuelTolkien, quien es conocido en la literatura mundial como J. R. R. Tolkien, es sin duda, uno de los escritores más difundidos en los últimos tiempos gracias a sus novelas que fueron llevadas al cine: El señor de los anillos y,  hoy en día, El hobit. Luego que terminara la Segunda Guerra Mundial, el caos y la desolación se apoderaron en varias ciudades de Europa, cuyos habitantes, entristecidos y pobres, tuvieron que sobrevivir ante tan magna masacre para empezar de nuevo una vida e intentar olvidar la pesadilla que vivían en ese instante de 1945. Ante tanta desgracia, la literatura europea se vio interrumpida por tales hechos bélicos. Algunos escritores, sirvieron en el ejército de sus respectivos países para defender la causa que su ideología les permitía aceptar. Tampoco se pudo otorgar Premios Nobel de Literatura, por la misma razón en 1941, 1942, 1943, años en la que la guerra estuvo en su mayor trance.

Luego de la caída de Hitler y Mussolini en 1945, el ambiente cultural, en varios países, se reorganizaba. Muchos escritores que participaron en la guerra comenzaron a escribir manifiestos, novelas y cuentos sobre esas experiencias atormentadoras que pudieron vivir. A través de sus ficciones, mostraron la realidad de la que fueron testigos; hubo denuncias narradas desde distinto punto de vista, manifestando sus ideas y sentimientos políticos, ya sean a favor o en contra de alguien, cuyas escenas tenían en común la crueldad de la guerra. Sin embrago, dentro de conglomerado de autores que iniciaron a escribir sobre el tema de la guerra, hubo algunos que quisieron mostrar otro mundo paralelo que no narrase la destrucción que la guerra arrastraba. Más bien, contaron otras ficciones llenas de fantasía y ensoñación  para que los lectores olvidaran, por un momento, la desgracia que dejó el conflicto europeo. Estos escritores fueron C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien, por eso, este último, siempre dijo: “Que su mejor interés es trabajar para los lectores”. Es así, que ambos autores inician, cada uno, a su manera, sus historias. Lewis y Tolkien se conocieron  y estudiaron juntos en la universidad de Oxford, en Londres (Inglaterra). Los dos compartieron los mismos temas para narrar sus historias: las mitologías griega y nórdica. De ello, se deprende que Lewis haya escrito su saga de Las crónicas de Narnia, con personajes de la mitología griega, y Tolkien, haya preferido la  nórdica en sus novelas El Hobit, Los hijos deHúrun, El señor de los anillos y El Sarmarilion. Para esto, ambos amigos estudiaron todo respecto a dichas mitologías, agregando en sus obras conocimiento filosófico,  ligado a la leyenda y la historia, para crear así novelas de arte, con un estilo propio, manejando en su narratología las técnicas modernas, combinándolo con el estilo del siglo XIX.

2.    EL GUSTO POR LA HISTORIA Y EL MITO
Tanto Lewis como Tolkien, en la universidad, como amigos, leyeron e investigaron sobre las mitologías griega y nórdica, por lo que, les entusiasmó mucho. Entonces, decidieron escribir sobre esos temas, creando, desde luego, sus propias ficciones, muy alejadas de territorios reales que alguna vez existieron. Para esto, Tolkien abordó aspectos de la historia, creó su propio mundo narrativo-ficcional, muy alejado de los escritores europeos que narraban en sus obras históricas sobre la Europa medieval, desde que la inicio Walter Scott. Dichos autores empelaron territorios, lugares y pueblos que existieron en el pasado y que la historia da fe de ello. No obstante, Tolkien, ideó algo diferente. Se alejó de estos lugares históricos por lo que la Edad Media para Tolkien se convirtió en su Tierra Media. Por estos temas Antonio Martínez Manchén dice al respecto: «… la novela histórica medieval encontró un autor capaz de renovarla y devolvernos una Edad Media, tan convincente como la de Scott, aunque vista de una perspectiva totalmente diferente, nos referimos a John Ronald Tolkien y su trilogía de “ El señor de los anillos.”» (1)

Este escritor nació en la localidad de Bloemfontein, Sudáfrica en 1892, participó en la Primera Guerra Mundial, de padres ingleses. Luego de una primera ida a Londres retorna a Sudáfrica; posteriormente, con su familia, nuevamente, vuelve a la capital inglesa. Aquí termina sus estudios escolares y universitarios. Posteriormente, se desempeñó como profesor de Lengua Inglesa en la universidad de Oxford. Por esta etapa le interesó el estudio de las mitologías europeas, hasta su muerte, que ocurrió en 1973.

Los inicios para escribir sobre sus temas narrativos se da en 1925 cuando publica una historia llamada “Sir Gawan y el caballero Verde” (2). Lo particular de Tolkien, a diferencia de su amigo Lewis, es que le interesó narrar historias basadas en la mitología nórdica y la gente que habitaba esos lugares, sobre todo, sus creencias y cuentos populares, tales como Trolls, Gnomos, Elfos, Duendes, Enanos, todos, desarrollados en mundos oscuros, propios de estas leyendas pueblerinas, donde estas criaturas poseen ciertos dones de magia y elementos sobrenaturales (3). Incluso, las letras que aparecen adentro del anillo que Frodo tiene que llevar a Mordor para destruirlo están escritas en una antigua lengua muerta llamada Rúnico que alguna vez existió en tribus de lo que hoy es Alemania. Estos elementos juegan un papel trascendental para la creación de toda esa fastuosa obra que se desarrolla en un mundo novelado que tiene su origen en El hobit y finaliza con la trilogía de El señor de los anillos y que tuvieron un origen anterior con El Silmariliom, La aventuras de Tom Bombadil, Eligio, el granjero de Ham y El herrero de Wotton Malor. Todos estos personajes que no son más que seres pueblerinos, de aldeas y comarcas, nos da más una idea del aprecio y admiración que Tolkien sintió por el campo y la naturaleza tal como lo deseó en su momento y no un mundo contaminado por la guerra (4). En todo este cosmos tolkiano, el artista creador, fábula y plantea perlocutores amenos y sencillos, con una narratología simple, para que sus textos sean leídos por un público en general y no sólo por académicos.

Esto del público en general, es muy importante, ya que cuando Tolkien empezó a publicar sus relatos, la gente que lo leía empezó a admirar toda esa creación literaria, grandiosa y memorable, ya sea por sus personajes que hicieron de sus libros una especie de culto y reverencia (5). Por ello, en plena Segunda Guerra Mundial, tanto Tolkien y Lewis, vivieron una gran catástrofe, fueron testigos de la destrucción de varias ciudades, por lo que los dos amigos, iniciaron a escribir obras de fantasía que se alejaran de la masacre que se vivía en aquella época. A la vez, estos elementos de fantasía eran una protesta contra la guerra al escribir sobre  un tiempo que interrumpe la realidad bélica, para ir más allá de la maldad, para salir de lo ordinario. Esta ideología de Tolkien, sumado a que sus libros son escritos para todo tipo de lector, son su mayor prioridad; así como alguna vez escribió para sus hijos unas cartas donde les narraba las peripecias que le pasaba a Papá Noel en el Polo Norte y a los duendes que le ayudaban (6).

También hay que notar que en la Tierra Media (Edad Media) de Tolkien, siendo él católico, en su mundo narrativo, no existe ni la más mínima idea de un Dios cristiano, ni rastros que alguna vez existiera. Su obra, hondamente anticatólica, es solo la existencia de sus personajes en un vivir diario donde tienen que existir de acuerdo a los acontecimientos del día a día, en donde se miden solamente las acciones buenas y malas, conocidos por todos. Esta diferencia medieval es muy diferente a la que se escribió de la  Europa antigua, donde el catolicismo reinó por muchos siglos. Es por estas razones que Tolkien hace una obra genuina y libre de ataduras, donde el clero no impone su dominio sobre los demás como lo hizo durante esa nefasta Edad Media que eliminó a personas sabias y un gran conocimiento en documentos que hizo quemar  La Santa Inquisición. Todos los aportes, antes mencionados, sin lugar a dudas, es el Leiv motiv de sus cuentos y novelas.

3.    EL CINE
La obra de Tolkien, sobre todo, en países de Latinoamérica, África, Asia y parte de Europa, recién se hizo conocida a través del cine. Cuando publicó sus libros, fue apreciado en algunos lugares de Inglaterra, Francia y difundido por sus seguidores. No obstante, las primeras apariciones cinematográficas de la obra de Tolkien fueron por 1978 con una versión breve de El señor de los anillos; y en 1980, una filmación del El hobit, cintas que no tuvieron mucha trascendencia, pues la empresa cinematográfica no tenía una buena tecnología y difusión como de las que hoy en día goza.

Sin embrago, la versión de El señor de los anillos, a partir de 2001 con La comunidad del anillo; Las dos torres, 2002; El retorno del rey, 2003 (quien obtuvo 11 premios Óscar), fueron los filmes más difundidos. Desde entonces, se comenzó a saber quién era Tolkien y la valiosa obra que había dejado en vida. Así, supimos que su literatura estaba cargada de mundos ignotos y misteriosos. En consecuencia, su gran genio literario, continuó difundiéndose en el cine con la película El hobit  1 y 2, (2013 y 2014, respectivamente) de la cual se pretende hacer otra trilogía siguiendo el discurso de la novela como pude observar. Pero valga verdades, el cine no muestra la fidelidad que cuenta la misma novela, ya que hay escenas, incluso importantes, que no se ven en la pantalla grande. En mi opinión, recomendaría, leer la obra literaria porque aquí se aprecia mejor el arte y la belleza de lo que su autor quiso dar a conocer, ya que el cine, solo es una versión visual, con efectos y sonidos grandiosos, pero que no iguala la importancia de lo que la literatura ofrece.
Finalmente, quiero explicar que la obra de Tolkien, llena de mitología, leyenda y fantasía, propias de su creencia medieval y nórdica, de características inimaginables, en un mundo sin fronteras, hace de este escritor de lengua inglesa, de su literatura, uno de los paradigmas de la fantasía del siglo XX, por un discurso literario cargado de descripciones, mostrando una concepción convincente de mundos surrealistas, llenos de oraciones, cuyos párrafos muestran una importante consistencia que define a unos personajes bien caracterizados, sin dar pie a ambigüedades.


4.    CONCLUSIÓN
Sólo me cabe agregar, que la obra de Tolkien debe ser más difundida por los estudiosos y académicos de Literatura para referir la valía de este escritor en la percepción de una ideología que muestra que no sólo de las catástrofes reales se puede hacer literatura.

NOTAS
1.    “La novela histórica sobre la Edad Media”, Editorial Legasa, Madrid- España, 1984.
2.    Esta historia, inventada, en un inicio se las contó a sus hijos, a quienes hacía dormir con ellas, ya que no tenía otro medio de acunarlos.
3.    Como dicen Julio César Santoyo y José C. Santamaría en Sobre la obra de Tolkien: “Su contacto permanente con los relatos épicos de leyendas, civilizaciones paganas y paleocristianas y el encanto romántico de algunas vidas entregadas a ideales heroicos”.
4.    Cuando se lee en las páginas de sus cuentos y novelas, uno se da por enterado algunos lugares de su invención que describen paisajes de ensueños, como paraísos utópicos, que hoy en día, ya casi no existen.
5.    http:/es.wikipedia.org/wiki.
6.    Cartas de Tolkien que se publicaron póstumamente  en 1981.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
ENCICLOPEDIA SANTILLANA, “Arte y literatura”, Lima- Perú, 2003.
MARTÍNEZ MANCHÉN, Antonio, “La novela histórica en la Edad Media” Editorial Legasa, Madrid- España, 1984.
PÉREZ, Julián, “Teoría literaria”, Editorial San Marcos, Lima-Perú, 2010.
SANTOYO, Julio César y SANTAMARÍA, José María, “Egidio, el granjero de Ham y otros cuentos”, prólogo a esta edición, Ediciones Minotauro, Barcelona-España, 1981.
VAN DICK, Teun, “Estructuras y funciones del discurso”, Ed. Siglo XXI, España, 1998.
http:/es.wikipedia.org/wiki.









domingo, 4 de mayo de 2014

ESTUDIOS FALLIDOS SOBRE EL POETA MARIANO MELGAR Y VALDIVIESO


Por: Miguel Gonzales Corrales.






Cuando se aborda la vida y obra de un autor, muchas veces se mencionan datos exactos o aproximados, en relación a los aportes que tuvieron su obra y la importancia de esta sobre la literatura de su región. No obstante, cuando alguien manifiesta con seguridad opiniones en relación a un autor o emite juicios para corregir a otros autores, de una obra estudiada y harto conocida, y cree que lo hace bien, cometiendo aun, más errores, estas  llegan a ser un absurdo intolerable en las letras de un autor difundido.

Tal es el caso de un trabajo que leí hace años sobre Melgar. El supuesto estudio (que de estudio no tiene nada) fue del Sr. Luis Guillermo Gallegos Portugal, cuyo trabajo intitula “¿Mariano Melgar fue un Romántico?” (sic), Revista CERRO COLORADO, año 3, N° 9, enero de 2007). 

Cada vez, cuando me adentraba en su lectura, creí  que iba a ser un aporte interesante, pero mientras entendía lo que se decía, me percaté de errores en el tema cuando hace mención la libro de “Literatura peruana” de Luis Alberto Sánchez. El Sr. Gallegos trata de corregir datos, pero esa corrección resulta peor que el error, peor de los que Sánchez habla en su libro. Aberrante es decir que Melgar fue un Romántico, pero el vate arequipeño fue prerromántico, ya que cuando escribió su poesía no pertenecía a la corriente del Romanticismo, ya que esta, llegó a América en 1832, con el poeta rioplatense Estevan Echeverría; obviamente, el Sr. Gallegos debió saber esto. Error es decir que Melgar fue a Lima en busca de ayuda para la causa revolucionaria de la cual tenía ideas de libertad, pero no estaba involucrado con  ningún movimiento revolucionario, por lo que solo fue a estudiar a la Universidad de San Marcos, Derecho, impuesto por su padre, después de ser expulsado del Seminario San Jerónimo en 1813; lo de Pumacahua fue después, en 1814. También afirma que los yaravíes del bardo ya eran conocidos en Arequipa y que fueron producto de los campesinos que trabajaron para su padre; esto es falso, ya que el poeta mistiano creó sus yaravíes cuando estuvo en Majes, sufriendo por el desamor de Silvia, teniendo contacto con los indios de la zona, quienes cultivaban algunas canciones ancestrales de los incas, como el Harawi, el cual Melgar lo convirtió en Yaraví, por ese tono melancólico y triste con el que se identificaba. Esta música que  conmueve el alma de los arequipeños es una fusión de rasgos indohispanos. Además, este señor Gallegos, afirma que Silvia se llamó María de los Santos Corrales Moscoso, lo cual objeto, pues ella tenía por nombre María de los Santos Corrales y Salazar, ya que fue prima del poeta, por ser ella la hija del primo del padre de Melgar. En fin, son los errores más resaltantes del mencionado trabajo.

Quiero manifestarle al Sr. Gallegos Portugal que carece de un criterio sensato para opinar sobre literatura, lo cual ignora. Si se atreve a ocupar un comentario sobre Mariano Melgar y refutar datos de otros autores, él mismo debería revisar bien sus fuentes para evitar equívocos. Si enjuicia el libro de Luis Alberto Sánchez para corregirlo, el señor Gallegos, cae en errores peores, lo cual yo denuncio, ya que su texto carece de verosimilitud. Por ende, debo manifestarle a este señor, a modo de ilustrarlo,  que no puede basar su crítica en un autor –en el caso de Melgar-, aunque sea de modo histórico, porque el poeta arequipeño no vale más ni vale menos por datos innecesarios que da en un trabajo nimio, ya que la obra del poeta  es completa, en sus diversas expresiones literarias, incluyendo sus fábulas, porque si uno lee detenidamente la obra de Melgar, encontrará siempre los mismos temas recurrentes, que tienen igual peso en su literatura, como son la libertad y el amor. Si el señor Gallegos desea hacer una crítica le diría que aborde temas más amplios y enriquecedores, mas no sutilezas tontas, que un especialista en literatura como yo u otra persona, se pueda dar cuenta.


Finalmente, quiero resaltar que el señor Gallegos Portugal no conoce el marco de la literatura en sí, y que para posteriores intentos de escribir algo sobre otros literatos arequipeños de ayer y hoy, de Perú y el mundo,  no tenga la indecencia de escribir sobre lo que no sabe; de lo contrario, me veré obligado a responder para corregirle.

martes, 7 de enero de 2014

UNA IMPORTANTE MIRADA A “EL RETOÑO” DE JULIÁN HUANAY



Por: Miguel Gonzales Corrales.




1.    INTRODUCIÓN
En la literatura del Perú hay una gran variedad de escritores del pasado y la actualidad, dentro de los que destacan literatos que se ubican, con sus obras literarias, en la corriente Indigenista. En estas obras se retratan la sociedad, cultura, comercio, dialecto, educación, etc. Tal es el caso de obras dejadas por Clorinda Matto de Turner, Narciso Aréstegui, José Carlos Mariátegui, Enrique López Albújar, César Vallejo (algunas de sus narraciones), José María Arguedas, Ciro Alegría, Manuel Scorza, Julián Huanay, Oscar Colchado Lucio, entre los más destacados y leídos. Esa es la realidad andina que seguramente ellos conocieron, y otros que la conciben hoy en día, las dan a conocer, en su respectiva literatura.
Dentro esta perspectiva encontramos la breve trayectoria literaria de Julián Huanay (Jauja, 1907 – Lima, 1969), en “El retoño” (novela, 1969) y “Suburbios” (cuentos, 1968), además de tres ensayos sindicales. Personalmente, “El retoño”, no debe dejarse en el olvido por su importancia literaria y trascendencia social. Por tal motivo, debe rescatársela, por su contenido juvenil, y se sepa cuán difícil, a través del tiempo, las personas del ande sufrieron y sufren la vida que les ha tocado vivir. Esto se puede saber (si es que uno lo ignora) por medio de la literatura, que generalmente, refleja, la situación de un lugar, cualquiera que sea. Este es le caso de “El retoño”.

2.    LA OBRA LITERARIA
“El retoño” cuenta la historia de Juan Rumi, un adolescente que vive en el pueblo de Ayla, en el centro de la serranía peruana. Rumi, quien sufre primero la muerte de su padre y luego la de su madre, decide abandonar su tierra natal para recorrer un enorme camino rumbo a la mentada Lima de la que todos hablan y cuentan grandes anécdotas como os edificios enormes, la cantidad de vehículos que por su pueblo pasaban de vez en cuando, donde el trabajo es abundante.
Desde el plano de la historias, se observa el interés de Rumi por viajar y para ello debe atraviesa varios pueblos. En uno de esos lugares, conoce a dos muchachos, Pedro y Nico, con quienes comparte muchas aventuras y le ayudan, en algunos casos, a ganar algo de dinero cargando algunos bártulos de gringos. Sabe, que como él, esos dos mozalbetes, también tienen la esperanza de llegar a Lima para trabajar, así descubrimos que Nico quiere ser chofer de camiones. Sin embargo, sus sueños y esperanzas se truncan, pues, no saben a ciencia cierta qué les va a deparar en el futuro, porque personas como ellos, con  su ignorancia y analfabetismo, no saben que estos dos elementos son un obstáculo para laborar en Lima, pero quieren seguir soñando porque así son felices.
Esta novela corta o nouvelle, no sólo nos hace ver la idiosincrasia de esos pobladores, sino que observamos el total desamparo de Gobierno por esas peruanas regiones a quien nadie interesa, sólo a los gringos, como en el caso de las minas, y en la que trabaja Rumi con otras personas, sufren explotación y maltrato. Entonces, uno se percata, que sólo los extranjeros ven riqueza, donde los capitalinos peruanos desdeñan. Juan Rumi, en su adolescencia, aprende con sufrimiento lo que implica trabajar y ganar unos centavos, pero también se enfrenta a enfermedades, como la bruncopulmonía, motivo por el cual lo despiden de la mina donde trabajaba. Luego es utilizado como trueque para trabajar, finalmente,  en Lima, que la verá a su paso, pues su destino es ir más allá, es decir, a una hacienda algodonera, en las afueras de la ciudad, y que después, por causa del paludismo, será conducido recién a la gran Lima, al Hospital Dos de Mayo, para ser atendido. Solo y sin nadie a quien conocer en la capital de mediados del siglo XX, por primera vez, no sabe qué hacer, lo que sí hubiera sabido si estuviera en Ayla, su pueblo, que recuerda con nostalgia, también a sus amigos Pedro y Nico, a quienes alguna vez les prometió hacerse escribir una carta para enviárselas y sepan cómo era la mentada Lima.


3.    ANÁLISIS
Lo que se observa, en primer lugar,  en el discurso literario,  es el estilo sencillo y claro para la comprensión, que contrasta con el dialecto de los personajes que habitan esa regiones de la sierra, incluyendo, las palabras características de su habla popular, tales como: chiuche (chiquillo), rosteres (horno), bicharra (fogón improvisadoi), tostao (maíz calentado al fuego), ñocos (tres huecos en la tierra donde se juega a bolas). En medio del mismo discurso literario, apreciamos que el micro relato es la sierra, sin embargo, hay microrelatos que van completando la historia, es decir, cada poblado al que va llegando Rumi, prolongan el conflicto de la historia, en el que se ve envuelto el protagonista, por lo que la fábula se irá tejiendo, a través de situaciones que realizarán los personajes que va conociendo el mismo Rumi, aumentando más el conflicto, que lo llevará, finalmente, al hospital Dos  de Mayo. Con esta línea cronológica del relato, el autor, claramente, nos muestra su intención y significado a través de los actores (personajes)  y los actantes (las palabras de la zona y sus circunstancias regionales), que es enseñarnos cómo son esas regiones. Estos dos elementos mencionados, forman el todo de “El retoño” y sólo al final hay una degradación en la historia, cuando Rumi, solo, en Lima, no sabe qué hacer, y por ende, fracasará en ese micro mundo que nunca ha conocido, excepto de oídas, como menciona el autor al inicio del libro.
En el plano de las caracterizaciones, los personajes nos muestran una idea de sus pensamientos precarios y su acostumbrado sometimiento sumiso, sólo para poder trabajar en algo y ganar unos centavos para subsistir y comprar alimentos. Entonces, comprobamos que sus apariciones van más allá de la realidad que les rodea, inmersos en la sociedad que les ha tocado vivir. El estilo de la narración tiene una eufonía lenta que se percibe en la lectura, puesto, que hay una concatenación cuando el narrador, omnisciente, conocedor de todo, detalla y narra los pensamientos de los personajes, las descripciones de los lugares y la naturaleza. Por todo ello, cuando se lee el lenguaje de la novela, hay asomos poéticos, lo que Tomachevski llama eufonía  del discurso, porque las asociaciones fónicas son gratas al oído. Esto también se debe a que la sintaxis no tiene una elaboración artificiosa, ni ardides literarios, por lo cual muestra la serranía peruana con toda claridad para entenderla.
Esta novela corta, es invalorable, en el ámbito de nuestra literatura, aun sabiendo que su primera publicación no tuvo éxito en el Perú. Pero paradójicamente, cuando se la tradujo y publicó en Moscú (Rusia), en 1965, su éxito fue enorme, tanto así, que se recomendó su lectura en los colegios para los escolares, por su temática proletaria y juvenil.

4.    CONCLUSIÓN
“El retoño”, es una novela de aprendizaje, la historia de un muchachito, Juan Rumi,  que irá descubriendo en su adolescente vida, la importancia del trabajo para poder vivir mejor. Es similar a la historia de Zézé, el niño protagonista de “Mi planta de naranja-lima”, de Vasconcelos. Claro, con la enorme diferencia que una novela narra la vida de la sierra peruana, y la otra, la de un poblado de Brasil.
Finalmente, estoy convencido de que esta nouvelle de Julián Huanay debe ser  incluida en la lectura básica en los escolares de Perú, como alguna vez lo fue en Moscú. Simplemente, no podemos negarnos a conocer la realidad de la sierra alta de nuestro país.


EMILIO SALGARI: EL COMPROMISO CON LA LITERATURA


Por: Miguel Gonzales Corrales.




Uno de los escritores que ha tenido mayor acogida en el campo de la literatura en el siglo XIX, es sin lugar a duda, Emilio Salgari. Nació en Verona, Italia, el 22 de agosto de 1862.  Nació en una familia de pequeños comerciantes. Su madre una dálmata, en quien el pequeño Emilio encontraría las bases para sus futuras historias, en lo países lejanos, en relación a la antigua Europa. Aquello lugares de selvas vírgenes, mares infinitos, donde habitaban gente, con historias propias, de costumbres y culturas diferentes.
Pienso que Salgari fue un escritor comprometido con la literatura, no por la vastedad de las 105 novelas que escribió; sino, en esencia, porque cada historia que narra, nos da a conocer muchos parajes, no sólo en sus dos más grandes obras, “Sandokan” y “El corsario negro”, por las que se le recuerda.
Además, este escritor, quien figura dentro de la novela de ti8po de Aventuras, hay qu8e mencionar la grandiosidad de las descripciones conque cuenta y narra cada sitio al que se refiere, con una caracterización de personajes bien definidas, como si el mismos Salgari hubiera estado presente en cada una de sus propias ficciones, como observador de todo, ya que la manera de fabulación, en relación a los temas tratados -sigo creyendo- , es asombrosa.
La técnica literaria de este novelista es rápida, amena y ágil, que mueve cada escena y hechos con una precisión exacta, una estructura poco frecuente que encantó al público lector y a las producciones cinematográficas. Un escritor italiano que –a mi juicio-  mantuvo una línea literaria muy aceptable, aunque el pre3juicio  de otros literatos respetables, no le dedicaron la importancia, ya que sus orientaciones nunca estuvieron de acuerdo a lo que escribieron D’nuncio, Dante, Boccaccio, Carducci, Leopardi, Pirandello, Calvino, Moravia, Dario Fo, Tabucci o los escritores del Verismo dieciochesco. Desde luego, no se puede negar la capacidad y alto nivel literario de éstos, desde su punto de vista ideológicos, pero Salgari, no tiene menos mérito que ellos. Por ende, quizá el aspecto más sencillo y aventuresco haya sido el motivo por el que se le relegó en los manuales de literatura de mayor prestigio y poca asertividad en la crítica literaria de los más especializados. Yo también soy especialista en Literatura y crítico, a la vez, por lo que elevo la labor literaria de Salgari. He leído sus novelas, a la vez que me cercioraba de su estilo sui generis, la técnica conque contaba cada una de su obras, que no son ínfimas, de ningún modo.
También el trabajo de Salgari va mucho más allá de la simple aventura, y como muchos otros escritores que abordan la historia, este escritor  es uno más de ellos, algo semejante al estilo narrativo de Walter Scott. Así, con el compromiso literario que lo caracterizaba, Salgari aborda temas  de la historia, en novelas claves, , que no han sido muy difundidas, quizá por desconocer de ellas, como en los títulos de “La capitana del Yucatán”, “Los hijos del faraón”, “El tesoro del presidente del Paraguay”, “El capitán Tormenta”, y sobre todo, “El León de Damasco”. Es sabido que Salgari tocó el tema de la historia de acuerdo al conocimiento que poseía de la época y de los conflictos de los cuales tuvo noticia, previa documentación, para luego llevarla al plano de la literatura, con un  estilo exquisitamente bien narrado, con historias de la mejores. Este aspecto es menos conocido en su carrera literaria, ya que fue absorbido por sus personajes de piratas y corsarios. Incluso, la labor de Salgari, es tan constante, que muchos lo han considerado el sucesor de Julio Verne, pues de alguna manera, recibió influencia del escritor francés, al escribir libros con títulos como “El tren volante”, “La travesía del Atlántico en globo”, “Dos mil leguas bajo América”, “Las maravillas del año 2000”; pero la diferencia es que Salgari tocó temas que existieron en el siglo XIX. En cambio Verne –en algunas novelas-, ya narraba Ciencia Ficción.
Como se ha visto, hasta aquí, Salgari, a través de sus historias, nos informa, también, de hechos que sí sucedieron realmente como el caso de “La capitana del Yucatán”, que nos refiere sobre el conflicto, casi al detalle, que tuvieron Estados Unidos  y Cuba, alrededor de la isla, sólo le faltó mencionar la participación del poeta José Martí (seguramente porque ignoró la existencia de este líder cubano).  Otro caso es “El León de Damasco”, donde narra los hechos que se suscitaron cuando los turcos  tomaron el fuerte de Famagusta, en Chipre, en el año de 1571, en la batalla de Lepanto (¿acaso no participaba en ese momento Miguel de Cervantes Saavedra, a quien apodaron el Manco de Lepanto?).
Finalmente, Emilio Salgari, que debió tener una vida cómoda, tuvo un final mísero, con ceguera, su esposa que terminó en un hospital  porque su locura la consumió totalmente. Antes de esto, había dejado tres breves cartas: Una a sus hijos, en la que se lee su quebranto por abandonarlos; otra, a os directores de los periódicos de Turín para que ayuden a sus hijos económicamente; y a sus Editores, para que l0o entierren pobre, pues… “enriquecidos con mi sudor y manteniéndome a mí y mi familia en una continua miseria o algo peor…”, dirá después. Fue encontrado por Lugia Quirico, un  leñador, en un bosque de Turín, con una navaja de afeitar, manchada de sangre, un 25 de abril de 1911.







ARTHUR C. CLARK: EL VISONARIO DE LA ODISEA ESPACIAL


Por: Miguel Gonzales Corrales.







Referirme al género literario de la novela, es abarcar un terreno muy amplio, en sus diferentes tipos: Histórica, gótica, terror, realista, naturalista, surrealista, psicológica, de aventuras, simbolista, romántica, vanguardista, latinoamericana (incluyendo el “Boom” hispanoamericano). Sin embargo, cabe destacar otro tipo de novela, que en mi opinión, de especialista en Literatura, ha aportado grandes teorías para la literatura, me refiero a la Ciencia Ficción.
Los grandes pioneros de la Ciencia Ficción, de acuerdo a mi conocimiento, sólo son dos, por la producción literaria que han dejado: Julio Verne y H. G. Wells; aunque siglos atrás hubieron otros que la escribieron tímidamente como Voltaire (2) o Mary W. Shelley (3). Tanto Verne como Wells, propusieron en sus narraciones, análisis de viajes, de acuerdo a lo que se conocía de la ciencia de la época, en el que el ser humano podía viajar fuera de la tierra, creyendo encontrar otras formas de vida, diferente a la nuestra, como en la luna o como una invasión extraterrestre de marcianos, como “En la guerra de los mundos” (1889) de Wells. Es decir, pensaron que había vida en los astros más cercanos a nosotros como Marte y la luna, para empezar. Ya en el siglo XX cuando aparecieron otros tipos de novelas, quienes profundizaron más la ciencia ficción (antes llamada literatura de anticipación) (4), fueron Isaac Asimov, que con sus estudios científicos y de robótica, desembocaron en su saga de “Fundación” y “Yo robot”. Arthur C. Clark, en cambio, con su visión de contemplar el cosmos, en su infinidad espacial, lo llevaron a deducir que había vida más allá de nuestro planeta, lo cual dio origen a su tetralogía de Rama; “Cita con Rama”, “ Rama II”, “Rama revelada”, “Jardín de Rama”; y su famosa Odisea espacial, conformada por los siguientes títulos: “2001: una odisea espacial”, “2010: Odisea II”, “2061: odisea III”, “3001: odisea final”.
Este escritor inglés que nació el 16 de diciembre de 1917, estuvo al margen de  la vanguardia de los adelantos científicos de la época según iba viviendo, incluyendo lo que atestiguó de la II Guerra Mundial. Él estudió Física y Matemática, graduándose con honores. Inició su interés por los viajes espaciales en la década de 1940, como lo hizo conocer a través de su primer libro de relatos: “Expedición a la Tierra”, cuya narración “El centinela”, le sirvió de base para escribir su “2001: Una odisea Espacial”, publicada en 1968.
Posteriormente, fue escribiendo artículos científicos, en los cuales preveía, que los humanos, algún día, con su tecnología, llegarían más allá de la luna, como lo fue relatando en sus obras de La odisea espacial, sobre todo, en la primera, que fue llevada al cine por Stanley Kuvrik, en 1968, que tuvo un gran éxito. He leído esta novela, y a lo largo de sus 6 capítulos y 47 sub capítulos, uno puede entender esa profundidad de lo que él creyó, aunque su narrativa es lenta y puede aburrir al lector, yo disfruté y entendí esa majestuosidad que veía en un universo infinito, desconocido e inexplicable cuando la nave se perdió en un abismo indefinido. A lo largo de su vida siempre estuvo latente ese mensaje de la era espacial en la vida de los humanos, y por toda esa idiosincrasia suya, fue ganador de un Premio Hugo en 1980, por su novela “Fuentes del paraíso” y otorgándosele, también en 1968, el título de Caballero de la Orden, del Imperio Británico.
Por todo ello, hoy le rindo un homenaje post mortem, ya que fue una pena para mí saber que falleció de un paro cardiaco a sus 91 años,  el 19 de mayo de este año, en Colombo, capital de la isla de Sir Lanka, al sur de la India. Finalmente, diré que Arthur C. Clark, será por siempre un ser humano que vivió y soñó más allá de nuestra luna. ¡Descansa por siempre en el espacio estelar!

NOTAS
(1)  Este texto se publicó en homenaje al escritor inglés Arthur C. Clark por su reciente fallecimiento: 19 de mayo de 2008,  en el suplemento Enigmas, en una edición de noviembre de 2008, en Arequipa.
(2)  Voltaire escribió un cuento llamado “Micromegas”. Es la historia de un gigante de nombre Micromegas, que durante sus viajes espaciales, llega a la tierra y se encuentra con dos marineros.
(3)  Autora  der la novela Frankenstein, publicada en 1918.
(4)  El término Ciencia Ficción fue utilizado por primera vez, con éxito, por Hugo  Gernsbank, en 1929.






martes, 15 de octubre de 2013

“DONACIÓN DE ÓRGANOS”







Texto escrito por los alumnos de L2 de la UPN-Lima


·        Alfaro Guizado,  Jocelyn Patricia.
·        Chávez Quispe, Allyson.
·        Machaca Evangelista, Diana.
·        Rondón Rosales, Gabriela.
·        Torres López,  Miluska.






La mayoría de peruanos se niega a entregar sus órganos después de muertos, asegura la RENIEC. Esto es debido a la falta de conciencia en las personas. No entienden ni quieren que una parte de su cuerpo esté funcionando en otra persona, hasta que viven esta situación y ven la importancia de obtener un órgano para continuar viviendo. Por lo tanto, se debe considerar que la donación de órganos es positiva para el Perú. A continuación, se presentará los argumentos que contienen esta tesis.

En primer lugar, la donación de órganos nos permite salvar vidas. Por lo tanto, todo ser humano debe apoyar la donación por ser una acción solidaria. A consecuencia de esto, se ha incrementado el número de donantes gracias a la ciencia que ha ido avanzando. Ahora hasta el individuo más escéptico está apoyando la donación voluntaria. Cuando una persona fallece los familiares  no lo aceptan. Es ahí cuando comienza la discrepancia entre el donante y la declaración inscrita en el DNI. Pero, como se comentó líneas arriba  las personas se han sensibilizado ante esta situación. Por este motivo, se celebra   el 30 de mayo el “Día  Nacional de la Donación de Órganos”. En consecuencia, en nuestro país  hay instituciones reglamentadas, como por ejemplo, Hospital Nacional "Cayetano Heredia”, Hospital Nacional "Guillermo Almenara Irigoyen" - Red Asistencial Almenara Es Salud, Instituto Nacional de Oftalmología. Según la ley general de la organización nacional de Donación y Trasplante (ONAT) N° 28189, explica que todos debemos patrocinar este mandato, ya que es una nueva forma de apoyar a los que requieren de este donativo.


 En segundo lugar, todos los días una persona agoniza o muere por falta de un trasplante. Según el doctor Juan Almeyda Alcántara, director ejecutivo de la Organización trasplante en Nacional de Donación y Trasplantes (ONDT), dijo que 9 mil personas necesitan un nuestro país. De esta cifra, 6 mil requieren de un trasplante renal, 1.500 de córnea, de corazón, pulmón, páncreas, piel y huesos. De las evidencias anteriores no existe en el Perú un Banco de Órganos, porque este tiene un tiempo limitado de vida. Máximo se puede guardar de 26 a 28 horas. Sin embargo, existe un Banco de Tejidos (piel y huesos) en el Instituto de Salud del Niño. Así pues, un cadáver puede salvar más vidas que una persona viva. Cuando una persona está viva, puede donar un solo órgano, por ejemplo, aquellos que son dobles como el riñón o los que se regeneran. Sin embargo, cuando una persona muere; es decir, cuando ocurre el cese definitivo e irreversible de la función cerebral, se convierte en un cadáver que podría salvar la vida de más de 10 personas, ya que se le puede extraer algunos órganos.




Por último, las diferentes religiones existentes en el mundo están a favor de la donación de órganos. Religiones como el catolicismo, el protestantismo, el anglicanismo, la evangelista, el islamismo y los mormones apoyan está acción voluntaria. Estas iglesias dejan a libertad la  decisión de sus fieles, pues algunas no se han pronunciado ni a favor ni en contra. Además, San Pablo entiende por donación, como un acto de generosidad y amor al prójimo, a través de la entrega de uno mismo. Asimismo, en 1corintios 13, 13 nos dice: “En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”. Un acto de amor lo puede hacer cualquiera, pero uno tan generoso, como entregar sus órganos a alguien casi desconocido, es difícil de afrontar. De la misma manera, nuestro pontífice anterior el papa Juan Pablo II se manifestó a favor de esta gran causa en un mensaje a los participantes del Congreso Internacional de Trasplante reunido en Roma. Por otra parte, las comunidades mormonas consideran este hecho sumamente importante, al punto que tiene un departamento específico para apoyar los avances en esta práctica médica. Así también, los evangelistas amparan esta acción, aunque reconocen que es un acto estrictamente voluntario y defiende la libertad de conciencia.
                                                                 
En conclusión, la donación de órganos es positiva para el Perú, ya que es una gran contribución hacia la vida humana. Además, nos permite salvar vidas, ya que todos los días una persona agoniza o muere por falta de un trasplante. Del mismo modo, muchas de las religiones existentes en el mundo están a favor de la donación de órganos. Por esto, si queremos que esto  acabe, debemos promover la ayuda a nivel nacional haciendo folletos, publicidades, banners, cortometrajes.  Por lo tanto, debemos  apoyar esta causa donando los órganos de algún familiar que haya fallecido. Para que este  sienta que ese pariente no se ha  ido, si no que vive en otro ser y lo ayudó a que este siga con vida.




EL PUENTE SOBRE EL DRINA: NOVELA DE HISTORIA Y DRAMA SOCIAL



Por: Miguel Gonzales Corrales





Hablar de la literatura del escritor yugoslavo Ivo Andric es de alguien desconocido, generalmente,  hoy para los lectores, excepto para los especialistas. Este autor, que nació en la antigua Yugoslavia, (hoy Bosnia y Herzegovina), en Bosnia, en 1892 y Premio Nobel de literatura en 1961, es ,en mi opinión, adentrarnos en la narrativa de unos de los autores más densos e indagadores de su pueblo, así como también uno de los escritores más interesantes del siglo XX. Su literatura está orientada a entretejer muchas historias de su país que lo han intrigado, al descubrir aspectos que eran hechos que merecían ser contados, pero en la literatura. Por ello, este literato, a lo largo de sus varias historias, ha narrado acontecimientos, desde los más antiguos, hasta la época de la Segunda Guerra Mundial, documentándose de lo que conocía muy bien. A través de su obra, se puede aprender y conocer conflictos de la Europa del sur, cerca a Rusia. En medio de los más sobresalientes escritores europeos de mediados del siglo XX, aparece Ivo Andric, dando a conocer lo más valioso de su literatura, cuando en 1945, aparece su trilogía formadas por novelas épicas, de coyuntura social, cultural e histórico: “La joven dama”, “La crónica de Travnik” y “El puente sobre el Drina”.

Esta historia cuanta sobre un puente que se construyó sobre el río Drina, al sur este del país, hoy Bosnia y Herzegovina. Una obra maestra, igual a las muchas que han aparecido y dejado su huella en la literatura mundial. El tratamiento que induce su narración es de un estilo oral, por un lado; y por otro, es descriptiva, con muchos aportes de historia, desde la fundación y construcción de esta mole de puente, sobre el  Drina, en el siglo XVI, junto a la localidad de Vichegrado, en la región bosnia. Dicho puente, fue ideado por un visir turco llamado Mahomed Pachá, quien tenía el deseo de unir a los turcos con los bosnios y el resto de Europa. El personaje central de la obra es el mismo puente que tiene ocho arcos, a lo largo de su recorrido, y que en el transcurso de los cuatro siglos que se sigue su historia, es testigo mudo de una honda y prolífica prosperidad, según las necesidades de la gente, hasta mencionar los motivos que originaron la Primera Guerra Mundial, en la que se menciona la muerte del duque de Austria, producto de la guerra. En los primeros días der la guerra el puente es bombardeado, sufriendo un poco de deterioro en su mampostería. Toda la historia que se cuenta en la novela es una amalgama de hechos, conflictos, reyertas, protestas y disconformidades, como cuando al inicio hubo atentados por destruir la edificación del puente y cuando se hallaron a los culpables, fueron sentenciado a muerte y empalados, ya que éstos tenían la superchería que el puente era un camino para una invasión de salvajes. La novela, cuando se la lee, uno se percata de la gran información que el autor muestra y hace conocer cómo fue la gente, la cultura, las festividades de aquellos siglos XVI, XVII, seguramente ignorados por muchos, pero rescatados por Andric. En medio de los acontecimientos reales y la fábula ficticia de la narración, podemos encontrar que es una recapitulación de la historia de las regiones de Bosnia, Sarajevo, los Balcanes, todo ello, como un símbolo de la condición humana de la antigua Yugoslavia.

El puente sobre el río Drina, se muestra como un ente vivo, porque uno percibe como esta mole, de algún modo, intima con los personaje, que a lo largo de años caminan por su piso, la gente que se para a contemplar desde arriba el caudal del mismo río, incluso los romances que se dan en algunas noches, alrededor del puente, hasta la construcción de un gran hotel que fue propiedad de una mujer emprendedora llamada Lotika, para trasladarnos con cierta pena a los bombardeos que sufre en los inicios de la Primera Guerra. A estos eventos, más allá de la mitad de la obra, camino al final, podemos encontrar otros personajes que la dan realce al devenir de la trama. Personas como Alí Hodja, el anciano Tesle, Lotika, Mihailo, los vigías de la famosa garita llamada Kapia, así como su héroe legendario Karegeorges, quienes mira pasar los años y gente que viene y va, con una pasividad tan desganada, que sólo a veces les quedaba de bueno las fiesta que organizaba Lotika en su hotel, que poco a poco va decayendo. También podemos entender el fervor patriótico que relaza la intensión del autor, a través de sus personajes, que quieren seguir viviendo en sus tierras, aunque difíciles, pero es la que les tocó vivir. Todo lo detalla  con una objetividad, como si estuviera contando una crónica, motivo por el cual entra a tallar la oralidad de la cual ya hablé al empezar esta crítica. Esta técnica oral, Andric la maneja con una asertividad propia de quien nos quiere remontar a un pasado olvidado, pero gracias a la argucia del narrador (a la vez el autor) que con su lenguaje corrido, saca a la luz un aprendizaje que no debemos olvidar: el alma del la gente yugoslava. Esto me hacer recordar un poco a las novelas y cuentos de Nicolai Gógol, cuyos personajes idealizaban y retrataban la historia social de su pueblo ucraniano.
Otro aspecto que llamó mi atención, en la novela, es el tiempo (los años, la época que narra, los siglos) porque si observamos este elemento en todo el discurso literario del mismo relato (lo histórico), todo esta presentado en una cronología ordenada por un narrador omnisciente que ve a sus personajes con énfasis, ya que si el narrador disponía de una información amplia por la documentación que posee, puede ordenar su historia, como Dios, que todo lo sabe. Tanto el discurso literario y la trama son descollantes e importantes, como elementos que fusionan la novela y adopte  la talla de épica y sea fácil de mencionar los dilemas que sufrirá en los siglos venideros, desde el XVI. Por ello, a la novela pude considerarle en cuatro partes, en relación a Vichegrado y la construcción del puente:
                                            Cap. I       –  IV Fundación.
                                            Cap. V      –  XV Crecimiento.
                                             Cap. XVI  –  XXII Modernidad.
                                             Cap. XXIII –  XXIV. (Siglo xx) 1° Guerra Mundial.

Por tal, cada vez que se inicia un capítulo, uno va entrando a una etapa distinta de lo que acontece en Vichegrado y alrededores. Es decir, que cada uno de los 24 capítulos de la novela, es una entrada a un  periodo específico, en medio de los distintos clímax que se encuentran en sus personajes, en los acontecimientos históricos y en el mismo puente. Por esto es interesante leer la novela por capítulo y entender el microtexto que es Vichegrado, en un macrotexto europeo, que es la guía de lo que después será llamado Yugoslavia.


Finalmente, puedo concluir, que ingresar al mundo de “Un puente sobre el Drina”, es conocer un nuevo estilo de escritura, una perspectiva grandilocuente que el escritor Ivo Andric muestra en la literatura de Europa, como en su tiempo lo dieron a conocer los escritores más difundidos de ese periodo. Hoy por hoy, no se puede escatimar preferencias conocidas y reconocidas, ya que, indefectiblemente, se puede encontrar otros escritores tan intensos, interesantes y con gran capacidad intelectual, que a veces, nuestra ignorancia, no nos permite conocer ni indagar, porque siempre va a ver obras y escritores que van a engrandecer la literatura, cualquiera sea su procedencia u origen. Por ello, siempre es bueno encontrar nuevos escritores, que quizá nunca se difundieron o llamaron nuestra atención y que a la larga, pueden mostrar buenos temas. Así como se lo hizo saber a Andric, la denominación que quedó inscrita en su diploma, dada por la Academia de Letras: “Por la fuerza épica con que ha sabido  describir los temas históricos y los destinos humanos de su país”.