viernes 11 de diciembre de 2009

EL PENSAMIENTO POLÍTICO EN “PAISAJES PERUANOS” DE JOSÉ DE LA RIVA AGÜERO







Henry Rivas

En el presente trabajo se intentará una concepción panorámica las concepciones políticas e ideológicas que propone José de La Riva Agüero desde la Literatura hacia la Política, para ello abordaremos dos puntos esenciales.
a) El movimiento arielista como protagonista del pensamiento político peruano.
b) “Paisajes peruanos”, una propuesta de discurso totalizador



A. El movimiento arielista como protagonista del pensamiento político peruano


Existen algunos estudios sobre el pensamiento político peruano ligado a literatura. Si embargo, son, en su mayoría, muchos los intelectuales que, ligados al arte literario, renovaron o impulsaron un cambio ideológico-político en nuestro país. Consideramos que el movimiento arielista a principios del siglo veinte forma parte importante de este proceso. Este grupo estuvo constituido por Víctor Andrés Belaunde (Arequipa 1883-Nueva York 1966), José de la Riva Agüero (Lima 1885-1944), José Gálvez (Tarma 1885- Lima 1957) y los hermanos Ventura (París 1886-1959) y Francisco García Calderón (Valparaíso 1883- Lima 1953).

Estos intelectuales provenían de una clase social privilegiada, con un prestigio, sobre todo, entre la sociedad conservadora. El nombre “arielista” proviene del libro Ariel del ensayista uruguayo José Enrique Rodó[1](1900), que tuvo una resonancia continental importante.

No obstante, el nombre no es inventado por Rodó sino que es tomado por éste del personaje mitológico de la obra de Shakespeare La Tempestad. El pensador Arturo Andrés Roig resume así la trama:
“Calibán es el natural de una isla que bien puede ser, como lo han probado Roberto Fernández Retamar, una de las tantas que integran el mar del Caribe. Próspero es el conquistador que lo ha sometido y lo ha sumergido en las tareas más pesadas y burdas del trabajo. Gracias a eso, Próspero, con la ayuda de Ariel, personaje alado, puede dedicarse al ocio, es decir, a la vida propia de la cultura espiritual. El pago que recibe Calibán por sometimiento consiste no tanto en los alimentos mediante los cuales subsiste, sino en la recepción de esos valores esenciales que integran la vida del espíritu, supremos para el amo”[2].

Metafóricamente Ariel fue identificado a inicios de siglo, con la cultura latina: idealista, espiritualista, afincada en valores imperecederos, mientras que Calibán terminó representando a EE.UU: materialista, tosca, sin espiritualidad, elemental.[3]

Esa tipología de materialismo norteamericano como ideología aparecía como una amenaza para la cultura latina a comienzos de siglo XX. Debe, entonces, ocurrir una contrapropuesta de parte del hispanismo a esa ideología e idiosincrasia de los Estados Unidos. Para Carlos Real de Azua Ariel fue básicamente un escrito de propaganda del optimismo y juvenalismo[4].

Algunos pensadores peruanos tomaron estas ideas, no literalmente, pero sí en su esencia general, pues la industria y al desarrollo económico no podían menospreciarse, más si el desarrollo peruano o latinoamericano no iba a la velocidad del país del norte. La “Gran industria” no poseía en Latinoamérica la vitalidad y expansión del norte. Así los arielistas peruanos asumen la lucha contra el imperio norteamericano, también el valor mestizo y la valoración del intelectualismo aristocrático de la inteligencia.

Esta será la partida para el intento de un pensamiento político nacional. Por otro lado, no se puede afirmar que no existieron intentos individuales o colectivos importantes bajo esta misión. Manuel González Prada es importantísimo, también Bartolomé Herrera y algunos de la emancipación como Hipólito Unanue y José Faustino Sánchez Carrión.

Sin embargo, si hablamos del arielismo debemos señalar algunas características esenciales como la consolidación del pensamiento hispanista, y de la cultura latina en términos generales. La intención primigenia era promover un distanciamiento de la cultura pragmática y materialista de los Estados Unidos.

El proyecto arielista entonces, estaba basado en los aspectos:
a) Social: La clase educada incluía también a la clase media.
b) Política: La reforma del Estado
c) Cultural: El mestizaje
d) Ideológico: El cristianismo

Este proyecto debía ser dirigido por una aristocracia intelectual y la orientación básica era conciliar los extremos de la sociedad.

A comienzos de siglo XIX, la clase intelectual buscaba un pensamiento integracionista luego de La Guerra del Pacífico y de la amputación de nuestro territorio.

El comunismo y el APRA no podían conjugar sus ideologías con los intelectuales de la clase acomodada y cristiana, la clase conservadora tenía que asumir un rol de cambio y evolución, un paradigma humanista; pero lejos de los partidos tradicionales o populares- dictatoriales. Las reivindicaciones sociales propuestas por los partidos tradicionales no sedujeron a esta clase acomodada intelectual.

El periodo de mayor producción y reflexión de esta generación se dará de 1900 a 1932. Su propuesta no fue dirigida principalmente al estamento popular sino por el contrario al estamento aristócrata y dirigente; pero éste, desconfiado del poder intelectual y con un cierto menosprecio- ya que lidiaba con sus intereses- no apreció las probables soluciones y postulados de esta brillante generación.

Hugo Neyra[5] haciendo un balance de las ideas importantes del pensamiento político peruano se pregunta por qué no existen propuestas ambiciosas de parte de intelectuales después de Mariátegui.
Para Macera[6] el concepto clave para entender a las generaciones— es el “desclasamiento”. Que es la negación de su origen de clase por parte de los intelectuales y la búsqueda de otras clases que no son las suyas, buscando representarlas. Esta trasmutación a veces suele ser positiva, como en el caso de Haya de la Torre, pero también ridiculizada si el intelectual o político sufre las veleidades de la frivolidad o el poder.

La crítica que le hace Mariátegui al grupo y particularmente a Riva Agüero tiene una carga principalmente ideológica y exagerada, el desdén es principalmente a la posición de clase, considerándolos pensadores tradicionales y feudales.

[7] “Aunque es un trabajo de su juventud, o precisamente por serlo, el Carácter de la Literatura del Perú Independiente traduce viva y sinceramente el espíritu y el sentimiento de su autor. Los posteriores trabajos de crítica literaria de Riva Agüero, no rectifican fundamentalmente esta tesis. El Elogio del Inca Garcilaso por la exaltación del genial criollo y de sus Comentarios Reales podría haber sido el preludio de una nueva actitud. Pero en realidad, ni una fuerte curiosidad de erudito por la historia inkaica, ni una fervorosa tentativa de interpretación del paisaje serrano, han disminuido en el espíritu de Riva Agüero la fidelidad a la Colonia. La estada en España ha agitado, en la medida que todos saben, su fondo conservador y virreinal (…) Ninguna de estas leales comprobaciones de estudioso, anula empero el propósito ni el criterio de la obra, cuyo tono general es el de un recrudecido españolismo que, como homenaje a la metrópoli, tiende a reivindicar el españolismo "arraigado" del Perú.

Discuto y critico preferentemente la tesis de Riva Agüero porque la estimo la más representativa y dominante, y el hecho de que a sus valoraciones se ciñan estudios posteriores, deseosos de imparcialidad crítica y ajenos a sus motivos políticos, me parece una razón más para reconocerle un carácter central y un poder fecundador. Luis Alberto Sánchez, en el primer volumen de La Literatura Peruana, admite que García Calderón en Del Romanticismo al Modernismo, dedicado a Riva Agüero, glosa, en verdad el libro de éste; y aunque años más tarde se documentara mejor para escribir su síntesis de La Literatura Peruana, no aumenta muchos datos a los ya apuntados por su amigo y compañero, el autor de La Historia en el Perú, ni adopta una orientación nueva, ni acude a la fuente popular indispensable.
Para Pedro Planas[8] el arielismo peruano ha sido tradicionalmente relegado de los análisis intelectuales y políticos hasta hace muy poco. Esto se da luego de la irrupción violenta de los centenaristas, por Leguía y por la valla que representó la propia oligarquía, obligándolos a retroceder hasta desvirtuar y desechar sus planteamientos iniciales. Desde ese momento son reemplazados por figuras como Mariátegui y Haya. Podemos entender esta situación como un veto para los pensadores de principios de siglo.
Para Julio Cloter[9] en “Historia del Perú” de José de la Riva Agüero, “El Perú contemporáneo” de Francisco García Calderón, “Meditaciones Peruanas” de Belaunde, son estudios que intentan por parte de una burguesía ilustrada insertar definitivamente al Perú en el mundo occidental y cristiano.

Pablo Macera señala que tanto Riva Agüero como Belaunde, debido al fracaso de las clases dominantes en su intento por dirigir la sociedad peruana de su tiempo asocian Historia y Política para “monopolizar” el descontento y la frustración que se gestaba en la sociedad.[10]

Lo que podríamos preguntarnos entonces es si existía en realidad una relación entre la clase dominante y estos intelectuales, para Basadre esa relación nunca se pudo concretar, ya que el diagnóstico y la imagen que retrataron estos fue duramente criticada por los núcleos de poder. Basadre cree que los intelectuales fueron más allá de la clase y ahí reside su fracaso histórico: fueron prescindibles dentro de una manera de entender el poder, sostenido más en la violencia que amparado el consenso y la persuasión. Para Basadre [11]son intelectuales “socialmente desligados”.

Sinesio López[12] también intenta una revaloración de la generación arielista, detalla en un ensayo su agudeza para percibir la necesidad de preguntarse por sobre la identidad nacional y los análisis de ciertos aspectos de la realidad peruana.
Para Luis Loayza[13], centrando su punto de vista en el literario y en Riva Agüero, afirma con justa razón que los izquierdistas deberían leer a Riva Agüero y García Calderón.



B) “Paisajes peruanos” de José de La Riva Agüero, una propuesta de discurso totalizador

El libro “Paisajes Peruanos”, de José de la Riva Agüero[14] forma parte del llamado canon literario, de esa intelectualidad letrada que intentaba comprender, interpretar y proponer un discurso totalizador del Perú de inicios del siglo “Paisajes Peruanos” termina asociando la delimitación territorial con la definición de las identidades sociales desde la autoridad letrada.


José de la Riva Agüero la escribe a raíz de su muy comentado viaje del Cuzco a Huancayo en1912, viaje que hizo alomo de mula. El libro se publica recién en 1955. Muchos capítulos que la componen fueron apareciendo en algunas revistas. Esta primera edición, que contiene un excelente estudio preliminar de Raúl Porras Barrenechea, fue preparada como un homenaje para su autor en el XI aniversario de su muerte.

Para Porras “Paisajes Peruanos” “…guarda como nota distintiva de su de su momento anímico, la riqueza y vigor del pensamiento, su lozanía y salud y, como correlativa entre ellas, la recia contextura de leprosa enhiesta y viril, que pasa de la sencillez y llaneza clásicas a la ardentía y la audacia románticas del color y de las imágenes de algunos trozos de evocación histórica o de descripción del paisaje, de singular maestría. Por tales títulos, marcan estas páginas, acaso una de las más excelsas horas de nuestra literatura y el apogeo espléndido de uno de los más grandes escritores del Perú de todos los tiempos”.

Víctor Vich[15] hace una lectura de este libro analizando los temas del territorio, identidad y nación, tomando principalmente como eje la función política y social que perseguía José de la Riva Agüero, partiendo desde la literatura hacia la política y las propuestas de los cambios sociales. En este texto literario se intenta inscribir a la sierra dentro de un estado que se calificaba de centralista y que necesitaba construirse. Las características formales de “Paisajes Peruanos la componen relatos históricos, estéticos, políticos y nacionales. Este discurso que aprecia la descripción paisajista y geográfica en la que el intelectual se involucra toma como referencias, para Vich, los siguientes puntos:


— La figura del intelectual: Encontramos en algunos postulados de Manuel Gonzáles Prada la discusión sobre la función del Intelectual. Podemos revisar el capítulo “El intelectual y el obrero”en Horas de Lucha donde nos afirma que el intelectual debe tener una función social, de cambio, de progreso. En esos puntos coincide la generación arielista, sus postulados pudieron ser solo revisionistas o reformistas y ha mirar la realidad desde una perspectiva tradicional pero de cambio, de evolución y sobre todo de adaptación y frente al futuro y los cambios que se suscitaban en el contexto latinoamericano y mundial. Recordemos que salíamos de una guerra traumática y que heredaba a la nueva sociedad un espíritu derrotista y pesimista. También revanchista entre los discípulos de González Prada.

La función del trabajo intelectual de Riva Agüero sería mantener su posición de postular el conocimiento humanista a la solución de los conflictos nacionales pesar de que el pragmatismo ya comenzaba a instalarse en la época.

En “Paisajes Peruanos” encontramos el sentido de la figura del intelectual, pues es el intelectual el que tiene una mirada descubridora, fundadora. La visión del narrador del texto teje su voz a base de la rica tradición de los cronistas de la conquista, la visión será pues no la fidedigna y actual que posee ese territorio; sino la heredad de tantos siglos de predominio occidental. Entonces el objetivo del libro será la predominancia del pensamiento occidental y su misión descubridora de ese Perú oculto y desconocido. La colonización de todo ese territorio debe partir desde la sociedad letrada. Luis Loayza[16] nos dice al respecto:

“Riva Agüero había publicado célebres artículos periodísticos y además había sido el fundador del Partido Nacional Democrático cuya desaparición fue instantánea debido a la vaguedad de sus propuestas y a un cerrado culto de la autoridad”.
“...así es que, en mi rápida travesía, pude con los recuerdos de las recientes lecturas, evocar aquel famoso encuentro en el que la flor de los conquistadores del Perú vengó la muerte del Márqués Pizarro (Riva –Agüero 1955:109)

Reconocemos entonces en el párrafo citado que conocer a Riva Agüero en “Paisajes Peruanos” es reconocer sus lecturas anteriores y su tradición y su cultura. El letrado será entonces el centro del poder, el mediador entre el Estado y la Nación[17]

— Visión de la historia: “Paisajes Peruanos” de Riva Agüero posee un carácter fundacional de la historia. Sin embargo, la voz de ese grandioso mundo andino estará supeditada a la construida por los descubridores españoles. La perspectiva mestiza no podrá reservar un plano de significado por igual a ambas culturas. La cultura española y cristiana propone un discurso unificador con el conquistado, pero solo desde su mirada y núcleo de poder, aunque no se busque una confrontación directa.

“Podría reanimarse con el establecimiento de una cátedra de filología quechua en la universidad del Cuzco, que a más de la gramática y la onomástica, estudiara el folklore indígena, explicara los textos del Ollantay y el Usca Paúkjar, los sermones de Avendaño, y las composiciones del Lunarejo (Espinoza Medrano) documentos literarios cuyos términos y giros van haciéndose arcaicos y requieren interpretación especial; y procurara en fin rastrear, a través de la prosa e Betanzos, Pachacuti Salcamayhua y Huamán Poma de Ayala y otros analistas, los fragmentos épicos que compendiaron o vertieron (Riva Agüero 1955:84).

Para Riva Agüero la República será el gran fracaso del proyecto nacional. Tanto el pasado incaico como el colonial se muestran, sumamente, superiores.

— Construcción del paisaje: Riva Agüero admira la sierra peruana con una prosa maravillosa, esta contemplación le hace creer que es desde este espacio donde se puede reconstruir la idea de patria. La narración, casi poética, está ejecutada con un poderoso acto memorioso y casi vivo. En las páginas de “Paisajes peruanos” no solo se describe la sierra colorida y exótica peruana, sino que, también, los personajes que han vertido su sangre en la epopeya de la conquista; estos, conviven a cada paso sincretizados en los ojos de un narrador que los conoce de sus lecturas memoriosas. En su descripción del río Apurímac, por ejemplo:
“Cantado por los poetas, cruzado por los incas y libertadores, testigo de las guerras y disensiones de la conquista, eje de toda muestra historia, inviolado por la invasión chilena, es el gigante voz de la patria, el sacro frío de los vaticinios…” (Riva Agüero 1955:44).

— Imágenes sobre los indios: lo curioso en este discurso es que si Riva Agüero propone el mestizaje cultural por qué casi no existen diálogos con los habitantes de los andes. Para Flores Galindo[18]: ”La erudición no le permite descubrir a los hombres que habitan esos territorios. La sierra sin indios. El paisaje vacío”

Para la clase dominante de ese entonces era precisa la diferencia entre Incas e indios contemporáneos. Existe entonces en Riva Agüero casi una motivación (quizás más bien subjetiva) de no querer reconocer en estos indios a los indios contemporáneos que la tradición española en sus crónicas nos relata sobre los incas. La valoración yacerá en lo que pudieron parecerse en el pasado a la cultura occidental.

“Oigo la misa mayor en el banco del presbiterio. En la nave baja se arrodilla la muchedumbre indígena, maloliente y andrajosa. Hay indias ancianas, desgreñadas, de rostros apergaminados, de misérrimos trajes que rezan con increíble fervor y a cada instante besan el suelo.” (Riva Agüero 1995: 51).

Esta consideración de detenimiento en la descripción de los indios solo desde un carácter peyorativo, nos induce a la conclusión de que esta sociedad “superior” letrada construye una inferior en base a los indios.
Esta ha sido la lógica en la construcción del imaginario peruano.

Recordemos que Riva Agüero fundará un partido político: Partido Nacional Democrático. Lo que pretende Riva Agüero es la mirada del intelectual con una clara intención de que ésta, a través del intelectual sea una mirada desde el poder:

“El elemento educado y superior del país debe inclinarse hasta el indio ya que éste no tiene fuerzas para subir hasta él”. El viaje asignará el espacio nacional, un lugar de asignación de roles sociales.

Con este hermoso libro literario Riva Agüero dibuja un mapa, el constructo de un estado moderno. A través del relato se intenta una visión unificadora para que todos se sientan incluidos. La revisión que hace nuestro escritor de las crónicas para un doble recorrido por esa geografía viene de la tradición que aparece desde la llegada de los españoles y su propia visión estructurada por su perspectiva grecolatina. Riva Agüero nos convoca a un redescubrimiento de nuestra geografía y cultura andinas; pero desde su visión tradicionalista que parte de la cultura hispana como una propuesta hegemónica y canónica para entender nuestro país.

Finalmente, la propuesta unificadora de “Paisajes peruanos” fracasa como intento de conjurar las culturas bajo una mirada única y excluyente: la española. No obstante, por el lado estético –literario, nos encontramos con una de las creaciones más hermosas que se han escrito sobre el Perú, un proceso memorioso y literario que, aún en nuestros días, puede leerse con el deleite de una epopeya maravillosa contada por un conquistador erudito de cuatrocientos años.





BIBLIOGRAFÍA

— Basadre, Jorge: “Realce e infortunio de Francisco García Calderón” “Ensayo Preliminar” a: García Calderón, Francisco; Juan Mejía Baca y Villanueva editores, 1954. Ed. Taller, 1978.
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— Lauer, Mirko; “Lo yanqui, revés de lo latino. La madre de los estereotipos”. En: Debate No. 67, Año XIV, Dic. 1991- Feb. 1992.
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— Macera, Pablo; “La Historia en el Perú; ciencia e ideología”.
— Mariátegui, José Carlos: 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Editorial Minerva, Lima. 1978. Roig, Arturo Andrés: Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, F.C.E., México, 1981.
— Neira, Hugo: “Y después de Mariátegui ¿qué?. En: José Carlos Mariátegui en sus textos. T. II. Ed. Peisa, 1973.
— Planas, Pedro: “Hacia un rescate generacional el pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde”, Obras completas, Edición de la Comisión Nacional del Centenario, 1987.
— Porras Barrenechea, Rául: “Estudio Preliminar” en Paisajes Peruanos. Lima Pontificia Universidad católica del Perú.
— Real de Azua, Carlos; “Prólogo” a Rodó, José Enrique; Ariel y Motivos de Proteo, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 1976.
— Riva Agüero, José. “Paisajes Peruanos” Primera edición. Imprenta Santa María. Lima, 1955.
— Riva Agüero, José. “Paisajes Peruanos” Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima 1995.
— Rodó José Enrique. Ariel. Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 1976.
— Sánchez, Luis Alberto. Conservador no; reaccionario sí. Ensayo heterodoxo sobre José de la Riva Agüero y Osma, marqués de Montealegre y Aulestía. Lima: Mosca azul. Lima 1991

— Vich Víctor: Vicisitudes trágicas: territorio, identidad y nación en los Paisajes Peruanos de José de la Riva-Agüero y Osma. Revista Andina. No34, enero 2002.








[1] José Enrique Rodó (1871-1917) autor de “Motivos de Proteo”.
[2] Roig, Arturo Andrés: Teoría y crítica del pensamiento latinoamericano, F.C.E., México, 1981,p.51.
[3] Para Retamar esta interpretación es inversa pues “Nuestro símbolo no es pues Ariel, como pensó Rodó, sino Calibán. Esto es algo que vengo con particular nitidez los mestizos que habitamos estas mismas islas donde vivió Calibán: Próspero invadió las islas, mató a nuestros antepasados, esclavizó a Calibán y le enseño su idioma para poder entenderse con él: ¿Qué otra cosa puede hacer Calibán sino utilizar ese mismo idioma —hoy no tiene otro—para maldecirlo, para desear que caiga sobre él la “roja plaga”? No conozco otra metáfora más acertada de nuestra situación cultural, de nuestra realidad”. Tomado De: LAUER, Mirko; “Lo yanqui, revés de lo latino. La madre de los estereotipos”. En: Debate No. 67, Año XIV, Dic. 1991- Feb. 1992.
[4] Real de Azua, Carlos; “Prólogo” a Rodó, José Enrique; Ariel y Motivos de Proteo, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 1976.
[5] Neira, Hugo: “Y después de Mariátegui ¿qué?. En : José Carlos Mariátegui en su textos. T. II. Ed. Peisa, 1973, pp. 137-187.
[6] Macera, Pablo; Trabajos de historia. T.1, Facultad de Ciencias Sociales. UNMSM-G. Herrera editores, segunda edición facsimilar, 1988,pp. XV-XXI.
[7] Mariátegui, José Carlos: 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana El Proceso de la Literatura. Editorial Minerva, Lima. 1978
[8] Planas, Pedro: “Hacia un rescate generacional el pensamiento de Víctor Andrés Belaúnde”, “Epílogo” al Tomo I de Belkaunde, V. A.; Obras completas, Edicion de la Comisión Nacional del Centenario, 1987, pp. 205-231.
[9] Cotler, Julio; Clases, Estado y nación en el Perú, IEP, 1978, p. 159.
[10] Macera,P.; “La Historia en el Perú; ciencia e ideología”. Op. Cit,pp. 3-4..
[11] Basadre, Jorge: “realce e infortunio de Francisco García Calderón” “Ensayo Preliminar” a: García Calderón, Francisco; Juan Mejía Baca y Villanueva editores, 1954. Ed. Taller, 1978.
[12] López, Sinesio; “La generación de 1905”. En : Adrianzen, A. (Editor); Op. Cit., pp. 151-160.
[13] Loayza, Luis; “Riva Agüero en los 7 ensayos” (aparecido originalmente en Hueso Húmero, No. 2, 1979.p. 73). En: Loayza, Luis; Op. Cit., p.96.
[14] Riva Agüero, José. “Paisajes Peruanos”Primera edición. Imprenta Santa María. Lima, 1955..
[15] Vich Víctor: Vicisitudes trágicas: territorio, identidad y nación en los Paisajes Peruanos de José de la Riva-Agüero y Osma. Revista Andina. No34, enero 2002.
[16] Loayza, Luis. Sobre l 900. Página 67. . Hueso húmero ediciones. Lima 1990.
[17] Vich, Víctor.. Vicisitudes trágicas …Pág.. 126.
[18] Flores Galindo, Alberto: Buscando un Inca: identidad y utopía en los Andes. 1988. Lima: Horizonte.

martes 17 de noviembre de 2009

HISTORIA DEL DOBLE

Henry Rivas






I


Al comenzar esta historia debo ofrecer un nombre cambiado por la seguridad que me intimida la justicia de los bellacos, me presento entonces como Rogelio Moncada Harrison.

Yo estudié la primaria y la secundaria entera en el colegio religioso de los hermanos de la Salle, en Arequipa. Mi estirpe, que pertenecía a una de las más antiguas y respetables de la región, se educó siempre en ese centro religioso, donde asistían los hijos bien de la ciudad. Mi infancia transcurrió entonces bajo el hálito de una etapa dorada de blasones aristócratas, un orden jerárquico que suponemos sus miembros, es un derecho irreprochable e inextinguible y natural.

Yo heredé de mi familia un rasgo, un aspecto del carácter que ninguno de mis primos o parientes habían heredado de los suyos, aquel discernimiento alterado y reflexivo del criterio superior. Desde los recuerdos ulteriores de mi abotado cerebro, siempre me vi y me vieron como a un “niño viejo”; y los cargos asignados a mi genuina personalidad no lograron banalizar mi juicio: jefe del salón, excelencia en lo más encumbrado de talentos, el brigadier general, el que pronunciaba los discursos excelsos en los días festivos. Sin embargo, había algo que en el fondo me molestaba y que había mal heredado de esa estirpe de la cual yo era simplemente uno de los últimos vástagos. Mi primer apellido y mi nombre; hispanos, nobles y con heredad de escudo de armas; ahora se constituía en el más común apellido, el más mentado en los medios oficiales y el que algunos hijos de nuevos ricos, o serranos adinerados también llevaban con orgullo de pavorreal. Esa era la diferencia entre los muchachos más sobresalientes con los que competía y a los que siempre vencía. Entonces, cada vez que aparecía un Moncada nuevo, y cuyo rostro plebeyo me avergonzaba como un indicio de inferioridad; ni mi cabello rubio, ni mis ojos celestes, ni mi alta y apuesta estatura y finos modales, servían para que los compañeros o la ironía de los curas al llamar lista, confundan mis nombres con los de los nuevos, provocando la risotada y burla de mis iguales e inferiores. Eso me trastornaba de una manera que quizás no debía pasar. Ya he dicho que alguna de las cosas que heredé de mi gran familia, que compartía inscripciones en batallas del virreinato ganadas y riquezas extremas, era la inteligencia, el criterio superior; pero también un irresistible, repulsivo y justo prejuicio, prejuicio que me corroía desde mis primeros años, en ese centro de estudios que cada vez aceptaba más chicos del pueblo y de apellidos de orígenes plebeyos parecidos a los míos. Mi explicación más natural era aquella en la cual los patrones de las grandes haciendas nombraban y bautizaban a la servidumbre con su apellido para arrastrarlos, según ellos, como rezagos de su propiedad; cuánta injusticia y arcadas me despertaban las palabras de las ordenes de lista, los informes escolares, las comparaciones y preguntas sobre si eran o no mis parientes, aquellos estudiantes que la modernidad había trasladado de su posición de sirvientes a compañeros míos.

Pero la historia que voy a narrar corresponde la duplicidad, el embeleso y la sensación que casi mata mi ego; cuando en el campeonato interescolar de la temporada llegué a las finales en el deporte del Frontón. Yo sabía que iba a ser campeón, sabía que, como en años anteriores, con aquel título infundiría mi liderazgo y acrecentaría la devoción de las chicas del Sagrado Corazón por mí; pero de pronto, algo pasó, algo que me dejó estupefacto, anonadado, y con una expresión tenebrosa que me hizo soltar la raqueta. El muchacho que presentaron como mi opositor tenía un nombre parecido al mío, exageradamente parecido: Lo presentaré como Roger Moncada, pero eso no era todo, su rostro, mi rostro, es decir, su rostro tenía un parecido extraordinario al mío. Su ropa… ¡maldita sea!, su ropa; aquel short, aquella camiseta blanca, aquellas zapatillas plomas, eran casi exactas a las mías; y vi en él, en sus ojos, como si los segundos se hubiesen detenido en nuestras pupilas y nuestras miradas se envolvieran en una sensación de descubrimiento, de aborrecimiento; el nacimiento de un odio natural, de un gran hallazgo que nos podría matar. Cuando despertamos del encantamiento el público susurraba cosas que llegaban a mis oídos como los ecos de un infernal ruido, el muchacho pertenecía al colegio San José, un colegio que era una burda imitación del nuestro, poblado en su mayoría por los hijos de aquella burguesía floreciente que se introduce lenta pero segura en la aristocracia de nuestros pueblos.

Las barras contemplaban estupefactos el juego, mi contrincante era casi tan bueno como yo, ¡demonios!, hasta ahora todo había sido fácil, pero el juego se hacía más pesado, más largo, me costaba mucho devolver las boleas. Algo pasó, calculé mal el golpe, mi tiro fue por encima de la pared. A lo lejos, los del otro colegio comenzaron a abuchearme. Estaba temblando, estaba nervioso, nunca antes me había sucedido una cuestión parecida con algún contrincante, el miserable me tenía a su lado y yo observaba de soslayo cómo sonreía. El juego continuó, entonces me apresuré a golpear, a concentrarme en el juego, en la manera como debía ganar, en aplicar mi maestría en las boleas, en las esquinas; en calcular los golpes para que sean rápidos, veloces, de costados a cada esquina y pueda colocar en apuros a mi rival; mi rival ja, claro está, ahora se apresuraba el maldito, corría como un siervo, de costado a costado, hacia atrás, hacia delante; yo calculaba perfecto la resistencia, la dureza de los golpes y la distancia; lo tenía dominado, sabía que podía ganar, que podía vencer ese atolondramiento que me había descalabrado el carácter en un principio. Sin embargo, en el silencio y la sensación de que nadie, salvo yo, había encontrado aquel parecido extraordinario; pensé en algo, en algo que me puso de nuevo inseguro. Alguien, una voz, un rayo de incierto gritó como un esputo de dragón una frase que se escuchó en todo el ámbito que presenciaba el acto con un silencio inusitado.
— ¡Qué gane el hermano menor, qué gane el hermano menor!
Entonces, un súbito temblor se posicionó de mi brazo izquierdo, ¡maldita sea!, un súbito temblor, ¡maldita sea!, ¡maldita sea!, mi brazo derecho, y luego mi estómago, el vértigo, la arcada, me vino el vómito, el vómito blanco, espumoso, y luego verde, arcada verde, fue cuando me tocaba devolver una bolea, lo hice veloz, rápido y fuerte, luego la arcada, el vómito, la raqueta pegó al aire voló de mi mano y chocó de punta contra mi rodilla: Todo se volvió oscuro, negro, la rabia, el dolor, la rabia, oscuro, desaparecer.


II



Las siguientes noches encauzaron hacia las pesadillas más horrendas, las fiebres más cercanas al abismo de la muerte; y un instinto de culpa que se me enredaba como una mala hierba por mi estómago, intestinos, garganta y que salía por mis ojos.

Aún con el delirio de haber perdido el juego, de haber visto el trofeo, mi trofeo, en sus manos, las miradas de todos, los susurros chismosos y mal concebidos, las felicitaciones, las chicas, y mis muecas de dolor, de rencor, de odio; nada sería igual, nada. Fue la primera vez que lo deseé, deseé matar a mi doble, a aquel sujeto que irrumpía en mi medio, en mi espacio y que sigilosamente comenzaba a hurtar mi mundo, mi reino, mi escena.

La recuperación fue más dolorosa de lo que imaginé, la fractura en la rodilla necesitó de una operación que por alguna u otra razón fue promocionada dentro de mis amistades, quienes lo tomaron como una muestra de debilidad, de intolerancia de alguien que había perdido un juego de la manera más mediocre que imaginarse pueda. Pero en aquella última visita que me hicieron antes de la operación y que mi madre presenciaba, se acercó aquella persona que era el origen de ese recodo de odiosas conjeturas y divagaciones fatuas respecto a mis orígenes, a la vulgaridad, a la sorna con que la gente se dirigía a mí. Ahora el maldito sonreía al verme frente a ese espantapájaros que era un remedo que la naturaleza había proporcionado con la sola intención de eludir su verdadera responsabilidad, mi coronación como un ser sublime, ganador, con un destino brillante y dorado, y que en ese instante, ¡solo en ese instante! este individuo venía a opacar. Se acercó a mí, se acercó de una manera, de una forma que resucitaba la escena de sus acciones cuando ganaba el partido, aquella sonrisa en la que torcía media boca, media boca de una manera, de una rareza primate en la que resumía y concentraba aquel rencor que seguramente era tan volcánico como el mío.

Fue allí, exactamente, en esos segundos, en que el odio, antes somero, irascible, brioso; se tornó en un vendaval de deseos infernales, de las abyecciones más repugnantes que se puedan imaginar.


III


Roger Moncada Quispecahuana, aquel nombre que se me iba a presentar una y otra vez en los sucesivos años, ocupando poco a poco el lugar que me correspondía por naturaleza, por selección natural.

Fue en la universidad cuando nuestro encuentro había encontrado en mí su peor momento, el de la humillación, el de la prolongación de aquel suceso en que me derrotó en aquel juego.
La ciudad era esta vez era Londres, había llegado casi huyendo de mi doble (¡Yo!, ¡El invencible y aristócrata genio, estaba huyendo!), de aquel espectro sombrío que me vencía en todo. Había logrado destacar en todo lo que antes pertenecía a mi patrimonio (los deportes, los concursos de declamación regional, los artículos en el diario El Pueblo, donde un Moncada había publicado desde su fundación hacía más de 100 años).
Durante aquella etapa en que practicaba con suma felicidad mi inglés, me hundí en el laberinto del alcohol y los desvelos, mi destino había sido trastocado por el hechizo de la desidia y me había dejado herido de una forma inconmensurable. Trate de encontrar en la biblioteca de Oxford, la universidad donde estaba interno, todo lo relacionado a dobles y demás efectos que pudieran explicar una repetición en las especies; pero no hallé nada, salvo lo mismo que ya sabía desde hacía mucho. La mitología griega la traduce como la antípodas, pero ese sujeto había estado a mi lado, había jugado conmigo, me había derrotado de una manera humillante, no al otro lado del mundo sino muy próximo a mí; tampoco era la trasmigración de las almas, no, no era nada de eso. Enloquecía cada vez más en las sillas de los bares de Londres, en aquellas oscuridades de esas avenidas oscuras y tristes. Perdido por Queen street, por The park Lane. Y en las noches y madrugadas me refugiaba del día, como un vampiro, en mi habitación de la residencia estudiantil. No compartía con nadie mi habitación, tan solo había que pagar un poco más y listo, todo estaba bien, no podía confiar a nadie mi secreto, aquel designio malvado que Dios o el demonio había arrojado sobre mí. Supuestamente iba profundizar mis conocimientos en las ciencias; pero al final lo abandoné todo, ni siquiera volví a los auditorios para escuchar las clases de los eruditos, mi suerte estaba echada, había caído por el camino del desasosiego, la perdición.

Un amigo irlandés llamado Joyce Bews, no cesaba de animarme y dejarme notas para que disfrute de la ciudad: Things to do: Go to Buckingham palace, see the houses of parliament, have a boat ride on the River Thames, Go on the London eye, walk in Hyde Park, Go shopping in Harrods, see the crown Jewels in the tower of London.

Pero una noche, ¡una maldita noche!, en que mareado por el poder del wiskhie me perdí en los besos de una prostituta, una frase suya, una mirada delirante, cambiaron el estado de flagelación en que había caído.
— Ayer me dijiste que volverías y volviste…
— Qué dice usted mujer, yo…
— Sabía que regresarías, lo sentí desde que te conocí, peruano…
— Señorita, usted se equivoca, usted…

No obstante, antes de continuar encontré en sus ojos un asomo de tristeza desgraciado que me acobardó, ¿a qué se refería?, ¿cómo podía ser?, fue entonces una lanza la que me atravesaba el pecho, una daga la que me ahogaba la garganta, un odio el que se apoderaba de mí. Sí, el estaba aquí, estaba en esta ciudad haciendo de las suyas, propalando sus fechorías y utilizando lo parecido de nuestro aspecto y nombre para hacerme daño, él estaba aquí y el encuentro sería ineludible, me estaba buscando; pero esta vez, yo lo encontraría, yo lo atraería a mí para el duelo final, el duelo que sería la salvación de mi vida.

El encuentro no me sorprendió, yo sabía, intuía de una manera trágica, casi divina, su presencia. Él llegó a la residencia presentándose como mi hermano, lo observé y escuché por la ventana del tercer piso en que estaba mi cuarto sin que él me viera. Reconocería su voz agarrotada en cualquier parte de la tierra. La puerta estaba abierta, de pronto se escuchó afuera unos pasos, el taconeo de unas botas, era él, ¡Maldita sea! ¡Era él!

Tocó vagamente, como si sospechara su próxima muerte, luego lenta y cuidadosamente abrió la puerta, seguidamente asomó la bota oscura que yo había escuchado primero, luego su sombra se proyectó en el interior. Yo esperaba nervioso el acontecimiento, entró.

La batalla fue rápida, duró poco, me abalancé sobre él apenas lo tuve al frente, caímos al suelo, rodamos mientras todo en el cuarto se iba cayendo, entonces extraje la daga de plata que guardaba en la chaqueta, se la hundí varias veces en el pecho y en el vientre. Sentí la humedad de su sangre, entonces dejó de sujetarme y me incorporé. Y él, Roger Moncada, se acuclilló en la esquina próxima y mirándome con sus ojos vidriosos e iluminados con el fuego de un último destello de vida, y cubriéndose con una mano las heridas, habló apenas:
— Crees que me podrás vencer maldito, ¿en verdad lo crees?
— ¡De qué hablas!, si te he vencido, he acabado contigo, no pueden existir dos iguales, tú eres muy inferior a mí — Entonces comenzó a reír, casi apagadamente, pero a reír atorándose con su sangre.
— El único que ha perdido eres tú, ¿no te das cuenta?, yo era el sentido de tu vida, éramos únicos en este podrido mundo, el equilibrio de una raza maldita, ¿no lo sabías, no cobarde?, yo soy tu hermano, el hijo bastardo de tu padre, nuestro padre, él me envió para darte la noticia; pero ahora serás solo un Caín marcado para siempre, un aristócrata arruinado que no servirá mas que para dar pena…
— ¡Te he vencido maldito!, ¡Te he vencido!- le grité casi llorando, mientras le sujetaba de las solapas, pero ya no se movía, sus ojos vidriosos tan parecidos a los míos, me dirigían esa mirada eterna que no se me borraría nunca.
Cogí una maleta pequeña, guardé algunas cosas y salí sin prisa hacia la ciudad, caminé durante horas por la plazas, por las avenidas llenas de carteles, hasta que llegó la noche, fría y triste, de esta maldita ciudad; y seguí andando, pensando en la certeza de las últimas palabras de mi doble, y entonces sí, me di cuenta que todo había acabado no solo para él, el verdadero asesinado había sido yo… y me dirigí a los bares sórdidos de Londres.

viernes 23 de octubre de 2009

POESÍA DE DANIEL ZEGARRA

RETORNOS



Fueron segundos,
instantes en que cada vez que
los ojos abría
miraba atrás un pasado
la primera sonrisa, el primer beso
la primera caricia...
y asi poco a poco
observé como una parte de mì se alejaba
observé como unas notas
y símbolos extraños se me acercaban
susurrando melodías
diciendo esta es tu primera canción y pasó...
después miré como poco a poco crecía
como una flor en capullo
esperando a salir y ver el sol
buscando algo, esencia de vida
amor,
y así paso mi primer beso
de aquella mujer que siempre esta conmigo
que me conciente, y así paso..
luego en un instante
vi en el cielo como caían estrellas
como gotas de agua, refrescándome
mostrándome aventuras,
tristezas, pesares, amores
y así paso...
Y Ahora veo pasar el tiempo pero,
raro o no yo estoy pasando por el,
ya que poco a poco me veo alejandome, regresando...

sábado 10 de octubre de 2009

LA FUNCIÓN DEL HUMOR Y LA IRONÍA EN EL CUADERNO DE NAVEGACIÓN EN UN SILLÓN VOLTAIRE


HENRY CESAR RIVAS SUCARI


A continuación les ofrezco un adelanto de mi trabajo de investigación sobre Bryce Echenique.





II


En este capítulo exploraremos la función del humor en el discurso de Bryce, para ellos trataremos de ubicar esta característica de nuestro autor estudiado en la tradición literaria peruana. Buscaremos su especificidad, sus relaciones, efectos y logros en su perfomance literaria.
Primero trataremos de ubicar a Bryce en el panorama y tradición de la literatura peruana. Luego trataremos la retórica de la ironía, la carnavalización y el análisis literario desde el punto de vista de la ironía como marco teórico. Utilizaremos para ello las categorías de Booth en su libro Retórica de la ironía; de Mijail Bajtín La cultura popular en la edad media y renacimiento, y Problemas de la poética de Dostoievsky.
De Peter Roster, La ironía como método de análisis literario: La poesía de Salvador Novo.
Estas serán las bases teóricas que utilizaremos en nuestro estudio en los próximos capítulos.


2.1. El humor en la literatura peruana
En la literatura peruana de distintas épocas es muy difícil encontrar un rasgo característico de la idiosincrasia de nuestro pueblo. Sin embargo, aunque somos un país con una rica tradición oral, esa oralidad que arrastra consigo relatos de humor e ironía, pocas veces ha tenido escuela en nuestra etapa realista del siglo XX.
En el pasado, en cambio, los casos de Caviedes, de Palma, no tuvieron una escuela que continuara de forma consecutiva esta tradición, ni que se valieran de sus posibilidades como un recurso para la producción estético literaria; quizás el costumbrismo sí, pero no fue continuado. Pardo y Aliaga y Manuel Ascencio Segura desarrollaron una tradición peruana en el humor, con distintos registros y perspectivas.

En la etapa del realismo peruano, tanto el rural como el urbano, el carácter temático mostrado ha sido casi siempre serio, el humor ha estado ausente del nuestro discurso, pues el otorgar a la literatura una responsabilidad social, ahuyentaba el humor, la ironía como modelo o herramienta estético literaria.
En la generación de Vargas Llosa, se pensó que la novela debería tener una función social, totalizadora, con perspectivas múltiples, estructuras novedosas y todas las bondades del Boom latinoamericano.

El humor y la ironía presentan distintos registros en la tradición literaria peruana, en Caviedes la ironía es una ridiculización sobre los distintos estamentos de nuestra sociedad, así nos los muestra en distintas obras como A un doctor de anteojos, (que pronosticó a una señora que pariría hembra y ella, para desmentirlo, parió varón) El poeta de la Ribera tenía como modelo a Quevedo, se nota en el estilo punzante y la satírica feroz. Palma, un seguidor de este estilo, quizás sea el predecesor del estilo de Bryce; pues Palma en sus Tradiciones Peruanas acerca el lenguaje oral criollo peruano, humorístico, sarcástico, anecdótico, a la literatura oficial, sentando un precedente extraordinario en la república, no solo de fabulación de nuestra historia; sino también de que la oralidad peruana, en este caso limeña, pueda asimilarse en forma de literatura oficial, desprendiéndose el registro enteramente español y “culto” que se tenía por entonces.

La literatura del siglo XX en nuestro país, empezando por el indigenismo, presenta un carácter grave, de denuncia social, y con propuestas ideológicas. Ventura García Calderón, Albújar, Arguedas, Ciro Alegría, en todos ellos el humor está casi ausente, su mundo narrado es trágico, injusto, tierno; pero el humor no es una herramienta que apoyaría su propuesta estética.
A partir de la generación del 50 con los narradores del urbanismo, que nutren la literatura peruana no solo en la variación geográfica, sino también en los aspectos estructural, formal; la literatura peruana toma nuevos rumbos, hay un interés de renovación, de cambio, de experimentación. Eso ya se había visto con algunos precursores brillantes como Diez Canseco, con sus Estampas mulatas y su novelita El Duque, y con Martín Adán y su hermosa propuesta La casa de cartón, donde podemos encontrar un claro ejemplo de ironía y humor. Pero el humor, a diferencia de las innovaciones que introducían Zavaleta y Salazar Bondi, no tuvo escuela, ni seguidores y no marcó a esa generación como sí ha pasado en los noventa, ya que los escritores de esa generación utilizan el recurso del humor como una posibilidad exploratoria y positiva.

Alfredo Bryce Echenique aparece en la literatura peruana en 1968, su libro de cuentos Huerto cerrado presenta todavía rasgos que no lo diferencian con los otros narradores de su generación. Si comparamos los primeros trabajos de tres escritores fundamentales de los 60. Los jefes, de Vargas Llosa, Los inocentes, de Oswaldo Reynoso, y Huerto cerrado de Bryce, podemos observar que el que presenta un registro con mayor audacia en el lenguaje, es el trabajo de Reynoso, y ese logro es precisamente por la eficacia y gravedad del humor que utiliza.
Bryce utilizara el humor y casi una poética por llamar así a su perfomance narrativa en la novela Un mundo para Julius. Ese trabajo presenta las bases para su trabajo narrativo posterior. Con Un mundo para Julius la literatura peruana contemporánea va a tener una nueva herramienta válida para narrar.

Cuando Bryce publica Un mundo para Julius, su primera novela, es muy difícil para los críticos clasificar esta literatura a una escuela. Pues en ese entonces estando todavía el Boom vigente era difícil apostar por otra estética. Bryce en esta propuesta literaria no busca una estructura de vanguardia, no luce los recursos técnicos de Vargas Llosa ni la exactitud y brillantes de la prosa de García Márquez, lo que busca es acercar al lector el registro del habla coloquial limeña, específicamente de una clase social acomodada y tradicional, ese lenguaje traerá como novedad un uso del humor como base de exploración en el largo camino que el narrador hace de la historia.

Tantas veces Pedro, será más audaz en esta propuesta, pero La vida exagerada de Martín Romaña tendrá un logro mejor y más variado del usote esta lengua y humor como una defensa cultural y exploratoria del narrador, en la voz de Martín Romaña.
Para Cornejo Polar: “En la vida exagerada de Martín Romaña” hay largas secuencias en las que el humor y ternura, o humor y tristeza, comparten un mismo movimiento emotivo y hasta un mismo lenguaje”. (Cornejo, 1982,Pág. 161-162).
En los noventa escritores como Jaime Bayly, Óscar Malca, Oswaldo Chanove, entre otros, utilizan el humor como recurso legítimo para su proceso creativo.
Ahora abordaremos una explicación histórica sobre el humor y la ironía, para ubicar a Bryce dentro de esas categorías…

Nuestra base teórica serán principalmente: Wayne Booth, basándonos en su libro Retórica de la ironía, y Mijail Bajtin en su obra Problemas de la poética de Dostoievsky, donde aplica el concepto de la carnavalización.
Para ubicar a Bryce en la tradición latinoamericana y peruana, especialmente basándonos en sus características narrativas, recurriremos a los críticos peruanos Augusto Tamayo Vargas, Luis Alberto Sánchez, Antonio Cornejo Polar que tienen importantes trabajos sobre historiografía y crítica peruana y latinoamericana.
Ejemplificaremos algunos aspectos teóricos con párrafos de las novelas que integran el Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire.

2.2. Definición del concepto: Humor

Para la tradición clásica el origen del término humor viene de la teoría de los cuatro humores (La Teoría de los cuatro humores fue una teoría de la época clásica creada por Hipócrates de Cos. Se basa en las cosmogonías generadoras del Universo: el Sol, la Tierra, las Aguas y el Aire. Según su teoría, la salud consiste en el equilibrio de los cuatro humores y la enfermedad es el desequilibrio. Fue dogma de aceptación universal que dominó la ciencia durante siglos. Su interpretación enseña que todas las cosas están compuestas de cuatro elementos, los humores: la sangre, la flema o pituita, la cólera o bilis y, por último, la bilis negra, también llamada melancolía o atrabilis. El humor a cada uno de los líquidos de un organismo vivo. La teoría de los cuatro humores en la antigua medicina griega).
Pero el humor al que nos referimos y que guarda relación con lo que nos hace reír no tiene una conceptualización definida.
En el marco histórico encontramos la palabra Comedia, inventada por los griegos en 486 a.C. terminó opuesto a la tragedia. La comedia estaba generalizada para acciones de gente ordinaria y con finales felices, por lo que se le consideró popular y vulgar. Esta concepción peyorativa de la comedia será corregida cuando Cicerón le dé virtud catártica y purificadora. En Grecia también conoceremos la Sátira, como una categoría opuesta a la comedia, por ser cruel, tosca, ligada a la bufonería, carente de ingenio.
En el Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire encontramos una característica esencial del lenguaje, Bryce utiliza el humor para contar la historia de Martín Romaña, pero esta utilización del humor, no es gratuita guarda consigo características especiales, pues la historia que está plagada de anacolutos y digresiones, es ayudada por un tipo de humor, una ironía y exageración importantes. Para . estudiar el discurso de las novelas, entonces basaré mi marco teórico tanto en Wayne Booth
[1], como en Bajtin, y también el trabajo de Peter Roster[2] .
Exploraremos el marco teórico anterior a partir de las obras y análisis de los teóricos citados, toda vez que el discurso de Bryce presenta características singulares en el tipo de humor que utiliza. El marco teórico ayudará a profundizar las reflexiones sobre el eje temático que se propone para el presente trabajo.


2.3. Retórica de la ironía


Vamos a considerar para nuestro estudio la conceptualización que hace Booth sobre la ironía (término asociado al humor) y el concepto de carnavalización por Bajtin. También la propuesta de Peter J. Roster para el análisis literario a partir de la ironía y algunas propuestas sobre la Parodia de Linda Hutcheon.
Booth en su Retórica de la ironía, afirma que cuando una ironía es comprendida —interpretada correctamente— se crea cierta complicidad entre quien la emite y quien la recibe: “la emoción dominante al leer ironías estables suele ser la de un encuentro, un hallazgo y una comunión con espíritus afines”.
[3]
Tal complicidad se rompe [4]—o simplemente no tiene lugar— cuando la interpretación del lector no concuerda con
la intención del autor; sin embargo, las posibilidades de lectura de la ironía no se quedan ahí.
Esta divergencia entre dos tipos de lectura de la ironía, Booth la propone en la diferenciación de ironías estables e inestables.

La pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo interpretar un texto irónico? Booth explica que en una obra de ironía estable, el significado central de las palabras es fijo y unívoco. Para lograr descifrar ese significado, el lector debe valerse de sus competencias para ‘rastrear’ las pistas que lo lleven a la interpretación del autor y entonces dar sentido y significación al enunciado irónico. La afirmación irónica representa todo un conjunto de creencias relacionadas, a esta representación se le llama construcción. La afirmación es irónica cuando provoca disonancia cognitiva, es decir, la incongruencia es tan grande entre el sentido y la literalidad que resulta insoportable.
[5]

Así la afirmación se rechaza por incongruente a la construcción y se lleva a cabo un proceso de reconstrucción que implica todo un nuevo conjunto de proposiciones (significados posibles). Con esto se propone al lector de ironías que reformule el significado y asimile la ironía.
La interpretación del intertexto irónico la entenderemos como reconstrucción de la ironía. Si la ironía alude a otros textos, ocultándolos en su estructura para construir intertextos, la única manera de distinguir estos textos ocultos, entendidos como significado unívoco, es poner en juego las competencias del lector.
— Tanto humor y no podemos nada contra la muerte (OC. Pág. 165) (Referida frase a la poesía de Vallejo).

En ese pequeño párrafo, por ejemplo, el poema de Vallejo es llevado de su semántica basal a una contextual, que borde también el lector, por cultura o identificación y que encuentre un sentido nuevo, una construcción de significados.
— Algo que César Vallejo no supo acerca de los golpes de la vida y que yo si sé... (OC. Pág. 146)
En este caso la referencia es directa y la alusión es al dolor como tema de la poesía de Vallejo, pero con una nueva postura irónica saldando la gravedad del asunto y colocándolo en un lugar cómico. A continuación algunos ejemplos de la novela, antes que abordemos el marco teórico de manera profunda.
— Cada cien años de soledad cambiada de café... ni se les ocurra que voy a venir a darles una segunda oportunidad sobre la tierra. (OC. Pág. 129)
— Culo: odiarte por el horror que me hacer vivir, por todo lo que aún tendrá que venir, porque nunca más volveré a cagar, culo, y agradecerte al mismo tiempo..., culo, por que me has prestado un poco de esa agresividad de la que tanto está hablando José Luis Llobera... (MR. Pág. 571).

Ahora para distinguir algunas tipologías en el Cuaderno de navegación en cuanto a la Parodia y a la Ironía”.
[6]Según Linda Hutcheon “un texto paródico es la articulación de una síntesis, una incorporación de un texto parodiado (de segundo plano) en un texto parodiante, un engarce de lo viejo en lo nuevo”. La sátira, por otra parte, “tiene como finalidad corregir, ridiculizándolos, algunos vicios e ineptitudes del comportamiento humano”.[7] En su función semántica, la ironía paródica se presenta como señal de diferencia y significado entre el texto parodiante y el texto parodiado, el lector, entonces, pone en juego sus conocimientos para hallar el significado. En su función pragmática, la ironía satírica, hay un señalamiento peyorativo, evaluativo sobre de lo que se está haciendo burla o criticando. En este plano de la ironía, el lector-receptor no pone en juego sus competencias literarias, sino más bien las axiológicas, su visión del mundo. Así, el blanco de la parodia será solamente un texto o las convenciones literarias, y el de la sátira será extratextual, apuntando a situaciones morales y sociales, no literarias.

2.4. La Carnavalización

El otro campo teórico en el que nos basaremos será en los que han sido propuestos por Mijail Bajtin en su obra Problemas de la poética de Dostoievsky,
[8]para caracterizar el concepto de carnavalización.
El concepto de carnavalización, estudiado por Mijail Bajtin en su obra Problemas de la poética de Dostoievsky, quien parte de la definición de carnaval como “una forma de espectáculo sincrético con carácter ritual”. El carnaval posee un lenguaje determinado por formas simbólicas concretas y sensibles que transcurren por grandes y complejas acciones de masas y que se relacionará con la literatura a partir del emparentamiento del lenguaje carnavalesco con el de la literatura. El carnaval no se contempla sino que se vive en él –refiere Bajtin- según sus leyes, mientras estas permanecen actuales, es decir, se vive la vida carnavalesca. “Esta es una vida desviada de su curso normal, es en cierta medida, la vida al revés, el mundo al revés”
[9].
Para Bajtin, la carnavalización pasa por un número de consideraciones, tales como la cancelación del curso de la vida normal, suprimiéndose las jerarquías, etiquetas y formas de miedo, logrando así, cancelar toda desigualdad jerárquica social. A la par de esta característica aparece otra categoría carnavalesca: “el contacto libre y familiar entre la gente” en donde el espacio público (la plaza, por ejemplo) se convierte en el lugar de contacto libre y familiar de los distintos sujetos pertenecientes a una casta social. Esta nueva manera de contacto social se basa en “una forma sensorialmente concreta y vivida entre realidad y juego”. La excentricidad del sujeto resalta a partir de los gestos, el comportamiento y la palabra. De este modo, los valores, las ideas, los fenómenos y cosas se carnavalizan a partir de las distintas disparidades que puedan suceder.
La carnavalización del sujeto y todo lo que representa así como el espacio público, las distintas prácticas jerárquicas, pensamientos filosóficos, etc., comprometen el vínculo directo entre lo sagrado y lo profano dando lugar a la profanación, es decir “todo un sistema de rebajamientos, de obscenidades se instituyen en una fuerza generadora de la tierra y el cuerpo”
[10].
A eso se refería Bajtin cuando escribía sobre el mundo al revés o carnavalizado, que trata sobre lo trastocado que puede resultar el mundo cuando se invierten, o subvierten, los roles sociales, y más aún, cuando se trata de cosas imposibles de suceder pero que a través de la literatura se puede plasmar como una realidad llevada al extremo con el apoyo de la burlesca y la sátira. En las novelas del Cuaderno de navegación, esta perspectiva de la inversiones de roles, se cumple. Martín es un oligarca peruano para los latinoamericanos en París, e incluso para su propia esposa. Sin embargo la visión crítica que teje a través del humor, nos lleva a la posición del narrador- personaje desde un ámbito cada vez más margina, nada ambicioso y probando la postura inversa a los intelectuales de París, especialmente a los latinoamericanos y sus utopías marxistas en mayo del 68. Martín Romaña buscará una identidad o perspectiva desde el punto de vista oligarca, pero lo tratará la clase noble de Europa como un ciudadano de segunda, mientras los latinoamericanos como un oligarca de las américas.
Esta doble perspectiva, le servirá para hablar de esos mundos desde un punto de vista inverso, sin jamás pertenecer a ninguno de esos mundos, solo observándolos y retratándolos a través de su ironía y en algunos casos, parodia de sus personajes.

Algunos puntos importantes para a nuestro estudio a partir de Bajtín


1.- La menipea no se ajusta a ninguna exigencia de verosimilitud externa, además de tener una libertad de invención temática y filosófica.
2.- Se crean situaciones excepcionales donde acontecen aventuras fantásticas irrefrenables que ponen a prueba la idea o verdad que se encuentra plasmada en el héroe de la sátira menipea.
3.- Las aventuras del héroe transcurren en cantinas, lupanares, antros de delincuentes, plazas, etc., en donde se combinan los diálogos filosóficos, el alto simbolismo, la aventura fantástica y el naturalismo de bajos fondos.
4.- Aparece la síncrisis o confrontación de los discursos y actos extremos y decisivos del hombre al amparo de una posición filosófica.
5.- La acción y la síncrisis pueden transcurrir en cualquiera de los tres planos siguientes: la tierra, el infierno o el Olimpo.
6.- Aparece un tipo específico de fantasía experimental que permite la contemplación de la vida citadina desde un punto de vista inusitado.
7.- Se registra el desdoblamiento de personalidad a través de los sueños o visiones en donde el héroe se sumerge en una actitud dialógica para consigo mismo.
8.- Las escenas de escándalos, de excentricidades y conductas discursivas, como “la palabra inoportuna” o fuera de lugar, se definen como una nueva categoría de lo escandaloso que guarda distancia con la epopeya clásica y los géneros dramáticos.
9.- Existe una numerosa presencia de oxímoros y de contrastes que se basan en toda clase de desigualdades.
10.- Se incluyen elementos de utopía social a través de sueños o viajes.
11.- Existe un carácter de actualidad en el que las imágenes de personalidades, líderes o nacientes tipos sociales se muestran como actuales en su devenir.

2.5. El análisis literario desde la ironía

Para Roster, “…el análisis literario a partir de la ironía se presenta como un procedimiento en dos fases cuyo ritmo esencial es una representación objetiva de un proceso espiritual de ilusión y desilusión por el cual el mismo ironista ha pasado y por el cual pretende hacer recorrer y experimentar al lector. Asimismo consideramos que la ironía encierra vertientes tanto subjetivas como objetivas; la subjetiva se caracteriza por una reacción emotiva dolorosamente cómica y que se manifiesta externamente, de acuerdo con Alan Thompson, por una mueca irónica; la vertiente objetiva, común a todas las formas de ironía, se ha definido como una ruptura de sistema.”
[11]
Roster nos hace una clasificación de los tipos de ironías:
— La ironía verbal: Cuando el significado es recto o aparente de las palabras desmiente su significado verdadero, produciendo así, un efecto o una implicación de “Placer doloroso” en los perceptores.
— La ironía dramática (trágica o sofocleana) se entiende como una situación ñeque los espectadores posiblemente algunos de los actores también son conscientes de algo que ignora otro personaje y para quien estos conocimientos tendrán hondo significado. Se produce así un efecto del mismo tipo que la ironía verbal.
— La ironía del sino ocurre, Según A. R. Thompson cuando el resultado de una acción resulta ser lo contrario de lo esperado, anticipado o anhelado, y cuando además, ese resultado logra provocar una reacción dolorosa cómica. Corresponde en esencia a la “peripeteia” de la tragedia griega.
— La ironía metafísica o general se preocupa por las irresolubles contradicciones de la existencia humana. Surge de la visión nihilista que C.I. Gliksberg define como el contraste entre lo que espera el hombre de la vida, y lo que de un hecho recibe — el contraste entre su búsqueda por un significado a la vida y la realidad de no haberlo descubierto. El único significado, entonces, resulta ser la falta de todo significado. A pesar de ello, la búsqueda sigue, como si, junto con la muerte, formaran las únicas constantes de la existencia. Esta contradicción, o mejor, la conciencia de ella, es lo que modela el cauce de la ironía metafísica.
[12] .

Estos presupuestos o categorías nos servirán para el análisis literario de nuestro objeto estudio






BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOGRAFÍA DE OBRAS LITERARIAS DEL AUTOR

1. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Huerto Cerrado. Cuento. Casa Las Américas. Cuba, 1968.
2. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Un mundo para Julios. Novela. Barral Editores. Madrid, 1970.
3. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: La Felicidad Ja-Ja...Cuento. barral Editores. Madrid 1974.
4. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Tantas veces Pedro. Novela. Barral Editores. Madrid, 1974.
5. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: A vuelo de buen cubero. crónicas. Barral Editores. Madrid, 1977.
6. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: La vida exagerada de Martín Romaña. Argos Vergara, Biblioteca Fenice. Barcelona, 1981.
7. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: El hombre que hablada de Octavia de Cádiz. Editorial La Oveja Negra. Bogotá, 1985.
8. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Magdalena peruana. Cuento. Peisa. Lima, 1987.
9. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: La última mudanza de Felipe Carrillo. Novela Peisa. Lima, 1988.
10. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Dos señoras conversan. Cuento. Peisa. Lima, 1990.
11. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Permiso para vivir. Memorias. Peisa. Lima, 1993.
12. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: No me esperen en Abril. Novela. Peisa. Lima, 1995.
13. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: A trancas y barrancas. Crónicas y Artículos periodísticos. Peisa. Lima, 1996.
14. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Reo de nocturnidad. Novela. Peisa. Lima, 1997.
15. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: La amigdalitis de Tarzán. Novela. Peisa. Lima, 1998.
16. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Guía triste de París. Cuento. Peisa. Lima, 1999.


BIBLIOGRAFÍA EN TORNO A LA OBRA DEL AUTOR

1. BAREIRO SAGUIER: Entrevista con Bryce. Hispamerica. Madrid, 1974.
2. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: Confesiones sobre el arte de vivir y escribir novelas. Universidad de Texas. Austín, 1982.
3. BRYCE ECHENIQUE, Alfredo: El narrador oral. Austín, 1982.
4. CONTÉ, Rafael: La escritura oral de Bryce Echenique. Los libros, diarios, el sol. Madrid, 1990.
5. CORNEJO POLAR, Antonio: Revista de crítica latinoamericana. Lima, 1982.
6. DIAZ, Lola: Alfredo Bryce. El hombre que hablaba de Echenique. Cambio. 1985.
7. ESCRIBANO, Pedro: Entrevista con Bryce. Diario la República. Lima, Domingo, 16 – abril – 1995.
8. EYZAGUIRRE, Luis: Hispamerica. Madrid, 1989.
9. FERREYRA, Cesar: Entrevista con Alfredo Bryce.
10. FOSSEY, Jean Michel: Entrevista con Bryce. Galaxia Lat. Las Palmas de Gran Canaria, 1973.
11. ORTEGA, Julio: El Peruano discursivo. Diario La República. Lima, 1997.
12. SÁNCHEZ, Luis Alberto: Julios, protagonista peruano. La Prensa. Lima, 28 – Junio – 1971.
13. WOLFGANG, Luchting: Alfredo Bryce. Humores y Malhumores. Editorial Milla Batres. Lima, 1975.






BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA


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2. AGUIAR SILVA, Vitor Manuel: Teoría de la Literatura. Editorial Gredos. Madrid, 1972.
3. BAJTIN, MIJAIL. La cultura popular en la edad media y renacimiento. Barral editores, 1974.

4. BAJTIN, MIJAIL. Teoría y Estética de la novela. Taurus ediciones. Madrid 1989.

5. BAJTIN, MIJAIL. Problemas de la poética de Dostoievski, México, 2003.

6. BARTHES, Roland: Literatura y Sociedad. Editorial Martínez Roca. Buenos Aires, 1969.
7. Booth , Wayne Retórica de la ironía, versión castellana de Jesús fernández Zulaica y Aurelio Martínez Benito,1986. Editorial Taurus, Madrid.
8. BOUDON, Raymond: Los métodos en Sociología. Editorial El Ateneo. Buenos Aires, 1978.
9. CRAIG, James: Métodos de la Investigación Psicológica. Editorial Interamericana, Méxcoa, 1982.
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- Speek and Phenomena. University Press. Evanston.
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13. GENETTE, Gerard: Narrative Discourse. Cornell University Press, 1980.
14. GREIMAS, Algirdas Julien: En torno al sentido. Editorial Fragua. Madrid, 1973.
15. GREIMAS, Algirdas Julien: Semántica estructural. Editorial Gredos. Madrid, 1976.
16. KUNDERA, Milán: Testamento tradicionales, 1993.
17. LUKACS, Gyorgy: Sociología de la Literatura. Editorial Península, 1966
18. MARIÁTEGUI, José Carlos: Siete Ensayos de la interpretación de la realidad peruana. Editorial Minerva. Lima, 1997.
19. MUIR, Frank: The Oxford Book of Humorous Prose. Nueva York, 1987.
20. ONG J. WALTER, Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. Fondo de cultura económica, Buenos Aires 1993.
21. PIRANDELLO: El humorismo, 1908.
22. ROLAND, BARTHES: Fragmento de un discurso amoroso. México XXI. México, 1989.
23. ROSTER, J. PETER J. La ironía como método de análisis literario: La poesía de Salvador Novo. Editorial Gredos, 1978. Madrid,
24. RYAN, Alan: Metodología de las Ciencias Sociales. Editorial Euroamérica. Madrid, 1973.
25. SCHAFF, Adam: La alienación como fenómeno social. Editorial Barcelona. 1979.
26. STERNE, Laurence: Vida y opiniones del caballero Tristan Shandy. Ediciones Howard Anderson. New York, 1980.
27. TAMAYO VARGAS, Augusto: Literatura peruana. Tomo III. Peisa. Lima, 1990.
28. TEMPLE, William: Acerca de la poesía. 1960. WILLIAMS, Thomas: Métodos de campo en el estudio de la cultura. Editorial Josefina Betancor. Madrid, 1




[1] Wayne Booth , Retórica de la ironía, versión castellana de Jesús fernández Zulaica y Aurelio Martínez Benito,1986. Editorial Taurus, Madrid.
[2] Peter J. Roster, J. La ironía como método de análisis literario: La poesía de Salvador Novo. Editorial Gredos, 1978. Madrid,
[3] Wayne Booth, Retórica de la ironía, Taurus, Madrid, 1986
[4] Idem, p. 57.

[5] Booth, Op. cit., p. 68
[6] Linda Hutcheon, “Ironía, sátira y parodia. Una aproximación pragmática a la ironía”, en De la ironía a
lo grotesco, UAM Iztapalapa, México, 1981, p. 178.

[7] Ibid, pp. 177-178.

[8] Problemas de la poética de Dostoievski, Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1986
[9] Ibid, pág. 173.
[10] Ibid, pág. 174.
[11] Roster, pág, 8.
[12] Glicksberg, págs. 126-27.

miércoles 16 de septiembre de 2009

EN LAS NOCHES DE INVIERNO

Henry Rivas
Qui n’a plus qu’un moment á vivre. N’a plus rien a dissimuler.
QUINAUL
Atys



En las noches de invierno acarreo un suceso grave, mi garganta está rota por el licor que raspa mis fauces y elimina el dolor de vez en cuando para terminar en una sucia voz de trueno. Fumo treinta cigarrillos diarios, y mi tos de perro viejo espanta a los parroquianos cuando camino por las veredas de los suburbios viejos de la ciudad en busca de un poco de paz, en busca de un rincón donde echar la siesta. Antes me acompañaban algunos amigos, cuando aún mi decadencia no era tan notoria y tenía aquel trabajo que me hacía sentir tan mal: Profesor de Filosofía, qué asco, enseñando a tanto imbécil quién es Sócrates, quién es Santo Tomás de Aquino, quién es Sartre; pero ya mi liberé y recurrí a la filosofía del pueblo. Algunos piensan que me volví así desde que me dejó mi esposa, nada más falso, yo ya bebía desde mucho antes, y fumaba casi desde de niño; yo, además, esperaba a que me dejara. Después de todo, lo peor que le puede pasar a un hombre es encontrar el amor, ahí empieza en realidad su decadencia, su dolor…


Esta es mi esquina, aquí no corre mucho viento y los pasteleros de la avenida Jorge Chávez no molestan mucho, aquí puedo beber y fumar como un chino en quiebra, mientras la bolsa de valores cae, mientras los perros se mean, Bush hace guerras y García se va de viaje. Aquí puedo respirar el humo de mi cigarro y atorarme con nobleza; no piensen jamás en mí como un cobarde, no me guarden jamás pena o lástima, yo soy más feliz que ustedes, por eso tengo treinta y cuatro años y sigo vivo. Cuántos amigos que conozco han fenecido de la manera más vil, en asaltos, robos, accidentes o simplemente por la preocupación y el desengaño. No les voy a mentir diciéndoles que no hurto, o que no soy adicto, eso es cosa mía y de nadie más. Además ustedes mataron a Cristo y nadie los ha juzgado hasta ahora…


Maldita sea, otra vez la tos…, las señoras que me miran con pena son las que me dejan unas monedas, sólo hay que poner cara de tonto, soltar un poco la baba y alabar al señor cada vez que se pueda y en voz alta. ¡Oh, maldita sea!, es otra vez el dolor en el pecho, casi no puedo respirar, ya es muy tarde, casi noche, pero no siento ya el frío ni el dolor de los ronquidos en el pecho, esto es muy extraño, como el sueño de anoche. Estaba encerrado en una brújula redonda, era otra vez una niño, y mi padre me había ordenado mover las manecillas para arreglar la brújula; de pronto esta flotaba en un mar tempestuoso y yo trataba de mantenerme en equilibrio, y me volvía cada vez más pequeño, mucho más que las manecillas, entonces no podía ni siquiera gritar; el horror invadía cada milímetro de mi minúsculo cuerpo, de pronto un tiburón enorme y negro se aprestaba a despedazarme, entonces yo emitía gritillo parecidos a los chillidos de un ratón y luego todo era oscuro, sutil, blando, desaparecer….

He despertado por el frío, pero todo es todo es tan extraño, estoy viendo levantar mi cuerpo a unos policías con sus rostros lánguidos y sus expresiones torcidas, me están introduciendo a una furgoneta de la municipalidad, todos hablan de un muerto; pero yo sólo me observo a mí mismo y contemplo mi rostro apacible, parece que estuviese dormido. Me veo tan pálido, y con la barba menos desordenada que antes, y pasan esos eternos segundos; pero no me asusto cuando me doy cuenta que me han dejado solo y que ahora que está tan nublado; camino casi flotando, como etéreo, volátil, casi con el viento. Ahora sé que he muerto, y mi tranquilidad será eterna y sólo fastidiada por el ingrato recuerdo; pero quizás hasta eso desaparezca con los nubarrones que me conducen a descubrir por fin, el principio de mi filosofía.

Mi viaje al laberinto

HEnry Rivas


Siempre la noche lo atrapaba concentrado, con los ojos abiertos hacia el infinito, como si planeara viajes extraordinarios en el sinfín del universo, y a veces, se contemplaba imaginariamente a sí mismo, como si fuese el preso de un navío que no comprendiera absolutamente nada del motivo de su viaje.

— Y ahora tío en que estás pensando — le decía Petronila, que todos los días lo visitaba en la abadía.
— Es que a veces creo que debí regresar hace tanto tiempo, mucho antes que envejeciera y pase toda esta visión de verme un día bajar del puerto a reclamar mis pertenencias; y otro día, cansado y viejo, viviendo de una renta y una herencia, sin poder ya trabajar, ¡válgame Dios!

Y se la pasaba así, esos días nublados de abril, durmiendo apenas 4 ó 5 horas y casi sin salir a la calle; desvelado por las lecturas y escritos, por sus hallazgos en los libros que investigaba y en el hurgar difícil y triste de la memoria. Su condición de clérigo le permitía el acceso a numerosos libros, eso ventaja le regocijaba al punto de muchas veces desvelarse sin darse cuenta.

Una de las sensaciones mágicas era también ese sentimiento indescriptible cuando salía a la calle, sentía un cosquilleo nervioso en el estómago y la garganta. Sucedía cuando la gente le observaba detenidamente; murmurando a veces despacio, a veces en voz alta; entonces escuchaba una y otra vez esa muletilla: “el indiano”, y se daba cuenta que por más que se expresara de manera educada y sencilla, o que vistiera como un hidalgo bien nacido, o que caminara tratando de pasar inadvertido, ya todo Córdova sabía que el peruano estaba allí, y entonces buscaban detenerse en su rostro, porque se morían de la curiosidad por conocer a un indio.

“Éste sí debe tener alma”, había oído decir una vez, en la puerta del mercado de los peregrinos, a una señora gorda. A menudo el vulgo no le quitaba la mirada y murmuraban entre vagos y viejas sobre el origen de ese inca con ropa de hidalgo que caminaba mirándote de frente y a veces sin entender a qué santos había venido a perder tantos años de su vida en quererse insertar en una cultura que jamás iba ser del todo suya.

Le gustaba el conocimiento de la historia y había luchado por el rey, le fascinaban las letras, la educación; pero también los códigos de honor de esta patria, de su rey, de su familia; aunque le recriminasen que su padre hubiese sido un traidor; entonces enfurecía y se le veía con plumas y papeles y libros, “no señores, mi padre jamás fue un traidor y yo provengo de un linaje noble de grandes nombres españoles”. Luego advertía que también era inca, y redactaba en sus libros: “Yo puedo narrar mejor la historia del imperio incaico que los cronistas españoles porque soy indio y sé el quechua”…

Toda su vida estaba marcada por la confusión, primero cuando su padre el Capitán Garcilaso de la Vega le ilusionaba en el Cusco con la Madre Patria: España, a la que había que amar con amor y devoción; y a su rey, amo y señor por el que había que dar la vida y el alma si era necesario; y también, claro, a aquel Dios atemorizante y omnipotente que se entendía con aquellos hombres que recitaban esos códigos de la Biblia y cuyo conocimiento jamás debía ser discutido, jamás hijo mío, jamás.

Y estas alturas de su vida, con la vejez llena de viajes y aventuras, se daba cuenta de una increíble conclusión, que en el Cusco, la familia de su madre y los indios le trataban como a un español; y ahora en España, la gente, como a un indio. Es decir, siempre sería un desadaptado, un desclasado, un nostálgico confundido y triste.

Le gustaba caminar por las calles empedradas y luego meterse a las viejas iglesias de todos los lugares que había conocido, en especial las de Sevilla, Alpujarras, y Córdoba. Le encantaba de sobremanera la que se encontraba muy al sur, como su imperio perdido, la de la orden de los Jesuitas; ahí había conversado animadamente con el padre Rodrigo Ruiz, un cura que había viajado por diversos lugares de América; había conocido el Perú, hijo mío, el Virreinato del Perú, la ciudad del Cusco; y había luchado por el alma de esos indios buenos y salvajes, había expurgado las ideas sacrílegas y demoníacas de las cabezas de esos pobres buenos salvajes que había liberado de las fauces del infierno. Hablaban de la riqueza de los templos, que sí hijo, yo vi el hurto de las láminas de oro de esos templos de lucifer: todo oro, todo plata; los discos que simbolizaban el sol, hijo; tú eres un indio noble, cuéntame sobre tus dioses, hijo; no hijo, no te molestes, ya sé que eres de nuestra religión, como que es también tu religión natural; no te enojes hijo mío, tú sabes que tienes sangre mezclada y yo no solo sospecho, sino también bendigo, ve con Dios hijo mío, ve con Dios.

Le gustaba esas conversaciones sobre alguien que conociese su origen, porque a veces se le acercaban algunas personas, unos con tono tierno pidiéndole disculpas por haber usurpado su reino, (eso hecho le impresionaba pues el siempre creyó que Dios había guiado al pueblo español para adoctrinar con la verdadera fe al imperio del Tahuantinsuyo). Pero también había de los otros y ha veces estos se tornaban violentos, no hacía falta una palabra, o un grito; era esa mirada, esa mirada que el aprendió a reconocer en los rostros de los hombres y las mujeres, sobre todo cuando quiso, sin éxito, lidiar con la nobleza; ese asolapado racismo y estado de superioridad que le confundía sobre su posición, su educación y su cultura.

Era abril y no hacía mucho había cumplido 76 años. Era ante los ojos de la gente un anciano; sin embargo, todavía despertaba curiosidad entre los pobladores de aquel pueblo, porque era el inca, el peruano.

Ha veces se mentía y creía que todavía podía regresar, que le quedaba tan solo terminar de investigar para escribir esos libros, ya que muchos intelectuales y nobles observaban su tarea como la del cronista oficial del otro mundo descubierto; pero le fallaba la memoria, las fuerzas y la vista; y era entonces cuando se sumía en aquellos sueños que lo trasladaban a un Cusco cada vez más quimérico, cada vez más bello. Le daban deseos que el sueño se prolongue, entonces todo cobraba sentido otra vez; porque en el sueño había logrado hablar quechua, había vuelto a admirar la belleza de su madre, a conversar con su tío (el adivino, aquel inca viejo y sacerdote mágico), que le llevaba de la mano desde pequeño para contarle tantas historias que ahora convocaba a su realidad presuroso, y que a veces llegaban envueltas con nuevas escenas y nuevas imágenes y nuevas palabras; demonios sí, esta misión se tornaba confusa, entonces había que leer, había que revisar las crónicas, había que adaptar el punto de vista inca y luego el punto de vista español; pero ¿Qué soy yo, un inca o un español?. Llegué como extranjero a reclamar mis derechos incas y españoles, ¿qué soy oh Dios, inca o español?

Había despertado tarde y con dolor de cabeza, su sobrina le estaba preparando algo de tomar mientras nervioso, hacía esfuerzos supremos para recordar el sueño. Sí, se decía, otra vez estuve allí.
— Sabes Petronila— le dijo a su sobrina — eres tan bella que podríais haber nacido en Cusco
— ¿De verdad tío, es cierto lo que me dices?, ¿crees que yo podría igualarme a la belleza de esas mujeres peruanas?
— Sí, Petronila, y cuando crezcas serás más bella aún, ya tienes… ¿Cuántos años?
— Cumplo 14, tío, ¿y me llevarás a recorrer el virreinato del Perú?, ¿cumplirás con tu promesa tío?, ¿y viajarán con nosotros mi tía Beatriz y mi primo Juan?
— Es lo que más deseo Petronila, es lo más deseo; ya verás que pronto saldré de mi viaje al laberinto y conoceremos los mares del sur, cuyas aguas son tan tranquilas, tan claras, que querrás nadar desnuda allí. Y luego llegaremos a San Miguel de Piura, cruzaremos los andes y conocerás Cajamarca, Jaén, y luego Cusco, mi amor, ya verás Cusco, Cusco, y yo estaré orgulloso de llevarte de mi brazo, y entonces lloraré de alegría, amor y mi corazón será feliz y podré sonreírle a la muerte…

Entonces ella que le amaba tanto le cubrió con la manta cusqueña que el Inca usaba para descansar, y al observar ese rostro arrugado, moreno, y con esa palidez fortuita, se dio cuenta que era lo que había estado temiendo todas estas semanas y mientras se le oprimía el corazón y temblaba de nervios y de pena, se dio cuenta que ya nunca iría a conocer el Cusco del brazo de su tío.

EL VIEJO DE LOS SOMBREROS








HENRY CESAR RIVAS SUCARI


I



Cada mañana observo con curiosidad el cambio del centro comercial desde mi vieja tienda de sombreros, y a todas estas personas quizás no les importa la transformación irremediable que han producido en todos estos años que yo me he estacionado como un árbol viejo, todo este tiempo con la cantidad de nuevos comercios y ampliaciones que impulsaron una y otra vez, a que cierre la tienda.

Todos piensan que el progreso debe ser impetuoso, orgulloso, evolutivo; pero a mí solo me ha producido una tristeza enorme cada vez que recuerdo cuando abrieron este centro comercial en 1932, año singular de la dictadura del General X después de aquella guerra civil, en que todos actuaban como si los sentimientos se lo hubiese llevado el diablo; pero sin embargo, unos pocos aguantamos, como la galería de sombreros que poseíamos los italianos, que llegamos a esta tierra extrañando a nuestra patria y esperando volver pronto.
No volvimos nunca.

Pero a mis compatriotas la sociedad pronto les abrió los brazos y los cobijó hasta hacerlos olvidar casi por completo sus orígenes y promesas. Yo por el contrario nunca me casé y hasta ahora, de vez en cuando, me vuelven aquellas ideas viejas en la cabeza de volver para siempre, volver a mi querida Perugia, el lugar más hermoso que reposa en mi memoria, aquel paraíso infantil que se convierte en el dulce sueño cada vez que me envuelvo con una manta triste, solo y enfermo; entonces la pregunta inquiere su oficio infernal y despierto para darme cuenta que a Perugia también llegó la modernidad y su desaparición como villa pequeña y campesina; lo sé por esas fotos que he recibido y prefiero ya no ir, quizás por el temor de llegar y no encontrar aquel pueblo donde dejé a mi amor, donde quedó para siempre mi alma de adolescente inquieto y sentimental; donde dejé un hogar, un hogar que ahora no existe, en su lugar construyeron un centro comercial. Pero la Perugia del pasado es la imagen que siempre guardo en esta memoria caduca, que ha veces mezcla las cosas de una manera tan engorrosa, que ya ni me dirijo con exactitud a aquellas visiones y nostalgias que luego se transforman en tristes pesadillas.

Yo no sé hasta cuando estaré aquí, quizás solo para responder aquellos cuestionamientos que uno se hace cuando tiene 88 años y solo espera en la vida, algo muchísimo más digno que la muerte. Yo no sé hasta que punto lograremos ir a acaparar una atención sublimada que no quiera crujir ni romper esta garganta, una garganta que espeta unas lágrimas que no conducen a nada…disculpen, disculpen, es la lluvia del adiós que se avecina como una sombra extraña, siniestra, falsa, ¡Que he hecho con mi vida por Dios…!

II

Ellos me ven como si fuera una fotografía que afea las paredes multicolores, las tiendas de celulares, las oficinas de los abogados, o las escaleras eléctricas. Mi tienda es en realidad casi un reducto pequeño, un sótano, para no llamarle cueva; que para mí, en todo caso, es lo más valioso que me queda. Tengo dos mesas de madera dura y colgadores con 2500 sombreros que esperan ser vendidos desde hace cuarenta años. Mi preocupación por ellos es meticulosa, cuido de ellos como si fueran mis hijos, y por lo tanto a pesar de que todos tienen pegados sus precios, y a pesar que los ofrezco a algún despistado o despistada cliente; al final no los vendo, con el pretexto de que necesitan de un cuidado mayúsculo, superlativo, mayor. Al final dicen que estoy loco, pero a estas alturas qué más da. Si estar loco es ser firme con sus convicciones, con sus iluminaciones pasadas, habrá que ser un loco por siempre para poder vivir. Y qué más puede dar aquellas situaciones que comprometen la vitalidad de un hombre con su razón de ser.

Yo entiendo a los que desean ser ricos, potentados, financistas, ahora entiéndanme ustedes, las voluntades que yo guardo para resarcirme de mis flaquezas y olvidos; pero por favor no me pidan el adiós a toda una época que ustedes jamás en sus ensimismamientos, podrán recordar ni proteger.



III


Sus labios muertos, dijo Jorge Balaguer, el administrador del Centro Comercial La Gran Vía, recordando la letra de una canción de Javier Solís, al ver el cadáver del viejo de los sombreros tendido sobre un mostrador oscuro, antiguo, enorme. Jorge trataba de explicar a los policías que sí, en efecto, esa tienda estaba dentro del centro comercial, y que sí, en efecto señor policía, es la tienda antigua de sombreros; pero no me culpe señor policía de que nadie aquí sepa el nombre de este anciano ni saber si tenía familiares, o el lugar de su vivienda, señor policía. Entonces Jorge se dio cuenta que esa tienda era casi un lugar fantasmal con el anciano dentro, y que ellos, los dueños de las otras tiendas y él incluido, trabajaban en ese edificio sin jamás detenerse alguna vez a bajar, para conversar con el viejo de los sombreros. Luego apresuró los trámites con los policías y subió de inmediato para conversar con los dueños de las tiendas porque tenían que ponerse de acuerdo en las estrategias de ventas para la navidad que ya tenían encima.

viernes 14 de agosto de 2009

EL ENSAYO LITERARIO Y EL ENSAYO ACADÉMICO





Henry César Rivas Sucari
henryrivas2001@yahoo.es

El último libro de José Miguel Oviedo: dossier Vargas Llosa, es una reflexión epidérmica y general sobre la trayectoria del escritor arequipeño, desde sus primeros libros, como La ciudad y los perros hasta Travesuras de la niña mala. Si algo podemos distinguir de los ensayos literarios es que no deben ser confundidos con los ensayos académicos, sobre literatura o cualquier especialidad. Para algunos críticos este libro es vacío y no da nuevas luces o revelaciones sobre Vargas Llosa.
El propio Oviedo dice en el prólogo: Los textos reunidos en este Dossier son una selección de los que fueron escritos con muy variados propósitos y motivos: como ensayos, prólogos, notas conmemorativas o simples reseñas.
Si entendemos entonces esa perspectiva e intencionalidad no podemos exigir a una categoría de ensayo un objetivo que no tiene. El ensayo literario se caracteriza porque debe tener un carácter más dialógico, busca tener más lectores. Si Oviedo hubiese escrito un ensayo académico haciendo “Una lectura lacaniana de travesuras de la niña mala” ¿Cuántas personas podrían leer el libro?, o si se le ocurriese una lectura semiótica; entonces el libro estaría escrito para cinco o seis especialistas en la materia como suele ocurrir con se tipo de trabajos. Entendamos que un libro que se publica en una editorial que tiene por finalidad tener más lectores, acercar al gran público a la lectura de ensayos no tiene porque presentar caracteres novísimos o que exponga un descubrimiento único y certero. Muchos creen que escribir un ensayo literario es fácil, cuando es todo lo contrario, este tipo de textos no deben ni pueden utilizar marco teórico y tienen aún así que ser abarcadores, producidos por intuición y experiencia.
En el ensayo literario se evalúa la belleza y la claridad y no el carácter exhaustivo (plano que sí debe tener una tesis o un ensayo académico, por ejemplo).
Finalmente invitamos al gran público a un acercamiento crítico a la obra de Vargas Llosa con este Dossier para que fruto de su lectura pueda tener una opinión y goce personal.

POESÍA DE AMILCAR HUAMANÍ PALACIOS


ME DEJASTE




Me dejaste como sombra que ese apaga cuando muere el crepúsculo
Mis manos lucharon por asirte del talle, pero ya eras fantasma perdido en el tiempo.
Tu deseo y el mío se extinguieron en el mar del recuerdo.
Ahora el perfume de tu voz ya no es aroma etéreo.
Mi sentimiento vaga en un laberinto de odio y arrepentimiento.
Creo volverme loco o es tu rostro que persigue en todas partes.
Es mentira que el tiempo es bálsamo de vida.
Tu silueta hace mucho ya no adorna mi brazo,
Pero impreso esta en mi mente el sello de tus besos.
Esta noche que ya es mi compañera me aconseja borrar tu existencia.
Tan fácil le parece esto.
No sabe de l a llama que quema y muere dentro.
No sabe de la herida que resiste ser cicatrizada.
Hoy que otros brazos te abrigan y una mirada distinta te contenta.
Hoy solo tengo una compañera .
No me abriga ni me guarda.
No me engaña ni me falta.


FANTASMAL SILUETA


Yo no se de llanto ni quebranto.
Solo hay gran algarabía
Del triste día ya opacado
Solo recuerdos de juvenil espasmo.

Tras la magna muralla sombría
Emerge el rascacielos omnipotente
Se alza poderoso goliat invencible
Que ni con mil ondas pudieron vencerlo.

A su insigne pecho levantado
Yace la muralla sombría
Desciende de lo celeste a lo negro
A lo que ya es pasado ya olvidado.

La fantasmal silueta que la existencia
Desde el pasado al presente
Muchos calendarios ha reinado
En el oscuro agujero esta casi inerme.









SECUENCIAS



Noto tus pupilas ensangrentadas
Y tu faz ya marchita.
Tus hombros cansados que llevan el peso del mundo.
El alma llora por dentro
Y la conciencia ya es vencida.
Algo oscuro late en tu pecho
Se extiende y lo contagia todo.
Te consumirá como la llama a la carne
Y arderás como el primer huérfano carbón.
Tu destino y final revelados, están a un paso casi lejano
Encontrados como hermanos uno al otro a cada lado.














ELLA


Es de mirada que encandila y de presencia que conmueve.
Su sonrisa me descubre siempre avergonzado.
El azabache de su cabello y el perfume que emana
Son licor que me embriaga hasta el alma.
Hay en ella mas allá de su centro
Dos montañas que son la cumbre de mi deseo.
Aspiro ser alpinista encantado que logre posar
Mi tacto en toda ella.
Y hay mas extensas profundidades
Que se rebelan a la prenda que las sujeta.
Su deseo casi oculto nace en flor de su pureza.
La tela que sus muslos acaricia en momentos escapa







descarada dejándome sin aliento.
Toda ella es homenaje a la belleza,
No podría no serlo.
Desde sus bien cuidadas uñas
hasta la hebra fina y perfumada
de su hermoso cabello.











DESTINO


Al correr por mis venas el lapso
Que raudamente va llegando
Crece la pregunta, la que abruma.
¿Cuál á mi sendero, cual será mi destino ?
El cual busco y no encuentro
Aquel quizá yace muy lejano
Como gran gigante olvidado.
Aguarda callado sin crepitación palpitante
Gimiendo un grito y gritando un gemido
Percepto por aquel que lo escucha
El mismo que no quiere oírlo.
Sabes es la denuncia del alma viva
Aprisionada en las cuevas del cuerpo muerto.
Se es la luz iluminadora
Que no puede pasar por la tétrica oscuridad.
Sabemos es la estrella que si alcanzamos y
Hacemos fulgurar de las tinieblas.
Vislumbrara nuestro destino y al final nuestra meta.







ENAMORADO



Con el amor que siento
Los días parecen noches
Y las noches no lo son.
El camino parece divino
Pero como nube soy yo.

Si alguna rosa corte
para premiarla en tu faz
viera esta como la opacas
y sintierase tan mal.

Al doblar tanto la esquina
Por tan solo verte
Las voces corren anunciando
Al desdichado enamorado
Desdichado para nada
Enamorado hasta la medula.

Y a cada paso que doy
La noche escucha un murmullo
Que no ha de ser lejano.
Y dibujado aparece por todos lados
Tu nombre, tu nombre, tan amado.




EXTRAÑA VISITA


Contarte quisiera lo que me ha pasado
Contarte quisiera lo que he recordado.
Era una chiquilla de pequeña gracia y
Dóciles manos la que tocaba mi puerta.

Era una pequeña, la que yo había olvidado
Era la imagen de la ternura de bella criatura
Pero era una conocida a la que había querido
A la que tiernamente había amado.

Ella tocaba mi puerta sin querer reconocerla
Ella estremecía hasta los nervios de mi mano
Aquellas que la conocían desde el pelo hasta la uña
En los ardientes veranos y las hermosas lunas.

Las manos la habían tocado
Los labios, besado
Pero aun no recordaron estos
Que ella no volvía
Estaba lejos de esta vida.







REVUELTA


Nuestra tierra asiste hoy a un triste espectáculo,
La sangre de sus hijos esta lavando sus calles y
La que todavía no ha borbotado,
Es porque continúa hirviendo en las venas
Acelerando los corazones de nuestros hermanos.

El grito oprimido por muchos años guardado
Despertó en nuestras gargantas
Y nuestra alma lo esta expulsando
Como el magma incandescente que
Miles de años ha yacido inerme
En el seno de su madre tierra.

Pero la sangre es caliente y de un color que no se borra
El color de la muerte, la vida y el sufrimiento.

Nuestros gobernantes extasiados en grandiosos sueldos
Parece que de esto no tienen recuerdo.
Y no saben o no quieren enterarse
De la guerra diaria que libra el común peruano
Para cuando el ocaso le haya dado alcance

Pueda apenas fabricar una sonrisa y no sufrir por el pan de mañana.
Hermanos nuestra sangre continua hirviendo, mas no por mucho tiempo.


EXTRAVIO


Silencio de noche sepulcral
Tormenta que ya dejo de ser
Niebla que escondida llega
Versos que vuelan en el viento.
Laberinto de soledades oscuras
Noción de un no ser y estar.
Inseguridad que lo contagia todo
Resplandor que huye de mi
Y mi voz se ahoga
Y mi garganta se enciende.

















FALAZ CONSUELO


Siento un vacío tan grande
Grande y tan inmenso
Que devora todo mi cuerpo
Mi alma y mi existencia.
Creo no poder volver a verte
Acariciar tu lindo pelo.
Sentir tu fragancia exquisita
Ver tu gracia de linda niña
Me has dejado solo y abandonado
Con melancólica tristeza viva.
El alma dolida y abatido el cuerpo
El animo de hacer nada y
Por siempre desear hacerlo.
Ahora quizás no recuerdes al muchacho
El que te veía siempre.
Ese al que despreciabas
Aquel que nada te importaba, pero aun así
Yo te tuve, aunque no o sabias.
Sentí tu abrazo, tus caricias
El mas profundo de tus suspiros y
El mas tierno de tus besos.
De pronto cansaste a mis sueños
No eras digna de aquellos.
La realidad volvió a mi y sentí ganas de ser feliz
Porque nunca tuviste la dicha de haber sido mía.



MUJER



Tu tienes el don del amor.
La fuerza de tu sexo, hace a los hombres niños
Y es que tu gracia infinita lo es tanto como tu belleza.
Las delicadas formas que Dios esculpió en tu anatomía
Causa son del desquicio que sufrimos.
Tu mirada es el cielo que brota al alba
Son tus labios el fruto que guarda el néctar por todos preciado
Cada uno de tus cabellos, hermoso filamento juguete único
A nuestras curiosas manos.
Tu voz, hermosa sinfonía celestial que oímos
Cuando todavía estamos vivos.
Tu regazo, a tu regazo el mas calido refugio al cual
Escapamos para sentir el gozo de tu calor que ni en sueños
Hubiésemos imaginado.
Mujer lo eres todo y mucho mas
Nos das la vida y haces que sea mas hermosa con tan solo
Estar cerca, perfumando nuestras penas y embriagándonos de amor.






DESDICHA



De un romántico desahuciado
Emergió la flor de la felicidad.
Su animo pudo ser derrotado, pero su valor
Lo mantiene firme
La luna igual a su madre
Parece arrullarlo tiernamente.
El sol como su padre severo intenta alejarlo.
.Romántico desahuciado
que yace a la orilla de la vida
su tren el de la muerte pronto ha de llegar.














AUNQUE USTED NO LO CREA


Se de un país
Donde la justicia es superada por la fuerza
Donde la ley hace que la verdad sea menor a la mentira
Y el que cree no debe creer.

Al que ordena no importa el que sufre
Y el llora por Dios y con el diablo.
El de verde lo que quiere ha hecho
Y no responde por ello.
El de oriente quiere mas y
Y el de verde lo ayudara.
Nuestra tierra que su fruto ha dado
Por aquel se ha visto despojada
Y gentes de otros mundos
Le han arrebatado tierra de sus costados
Más le han dejado putrefacta carne que
Comerán voraces gobernantes.
Cuando henchidos los estómagos y
Aplacadas las feroces fauces
Dejen el barco que ha pique se ha dado.
Gritaremos para despertar de la pesadilla
Para empezar un dulce sueño.





CRISIS


Soy la idea que esta naciendo en un cuerpo que el hambre gobierna.
Soy la sangre que hierve ardiente como lava incandescente
Ante la erupción que ya se acerca.
Soy aquel gemido transformado a la mala en el
peor de los rugidos.
Soy la furia oculta mas inimaginablemente inmensa.
Soy el hambre que circunda tus entrañas.
Soy la muerte que ya parece amiga.
Soy la profunda risa de la ironía
Azotándolos cruelmente.
Soy la sonrisa desfallecida en el niño que te limpia el parabrisas.
Soy la angustia compañera en cada uno de tus días.
Tu, si me conoces dime
¿ Cuál es mi nombre ?










AMANECER



Amanecer es cuando lloran las flores
Donde el rocío escapa silente de sus gráciles pétalos.
Cuando el ruiseñor rinde homenaje a la aurora.
Donde un grito y un suspiro
Se confunden en la brisa
Y a cada instante ves dibujarse una sonrisa en un niño.



















GUERRA


Tierra de niños que tienen que defender a su madre
Poderosos hombres que aún no lo son.
Les ha tocado jugar el juego de la muerte
Se van, pero no están seguros de volver.
Los ojos que los despiden tienen un brillo estelar
Pero mueren por dentro.
Es que el corazón necesita a su parte para seguir latiendo.
Le darán el juguete más preciado que puede salvarlo o quizá matarlo
Y con el rumbo al juego.
Saltar, correr, y esconderse; todo eso lo hará y aún más.
Al otro lado un niño igual a él, jugará el mismo juego
Juntos sin saberlo coinciden en tantos sueños.
Pero ahora un destino que tiene nombre los ha enfrentado
Y los va a desangrar.
Manos grandiosas los moverán como fichas de ajedrez
Al final el peón deberá morir por su rey.










INSPIRACIÓN


La noche ya desciende y
La poesía no llega.
El alma esta sufriendo y
El cuerpo se desespera.
Pluma has tu trabajo
Baila grácilmente
Sobre tu alfombra cuadriculada.

Poeta no desesperes.
Mira a tu madre luna que solícita intenta ayudarte.
Verso te busco y no te encuentro.

Rima vuelve que te siento muy lejana
Ven aquí y juntos hagamos una canción a la vida.
Musa inspiradora de sueños y de días.
¿Dónde estás ?
de pronto…
algo escucho.
Es música, pero…
¿ de dónde viene?
Está en mí, es música del alma
Poeta estás salvado.
La pluma ya baila, el verso está naciendo y
Un poema ya se dibuja.



AL MAESTRO


Con tu esfuerzo hemos crecido, con tu sudor y las canas que tímidamente
Asoman por los surcos de tus cabellos.
Las palabras que escuché en las primeras se tus clases, todavía me resuenan
Hoy atacándome de nostalgia.
En verdad fuiste el segundo padre, pero sobre todo lumbrera de educción.
Contigo y tu paciencia a tumbos y caídas supe trazar mi camino.
El pan nunca te fue en abundancia pero no por eso,
fueron migajas lo que nos diste.
Tu mirada lo escrutaba todo y parecía que traspasaba mi alma.
Aquellos secretos que en ella navegaban llegaban a buen puerto
Cuando tus ojos me decían confía en mi hijo.
Hoy que estás de pie en una guerra, que busca se respete tu majestad
Dándote en sociedad el lugar que anhelas.
Recibe mi respaldo y el de todos los hijos que forjaste.
Muchos años tus derechos han pisado y aunque eres hombre más de ideas que guerras.
Hoy la cerviz levantas y pones fin a tanto atropello.
Pero es tu causa justa y hasta Dios lo sepa
Usa la mejor de tus armas: la inteligencia
Y verás que la victoria está cerca.
PÉRDIDA



Soy discípulo del viento cabalgo en nubes imaginadas
Envolví el tiempo en mi puño y
Los años fueron presos en mis dedos.
Así fui prisionero de mí mismo
Y mi odio se alzó como marea de fuego.
En un instante fui antorcha humana, luego el más gélido de los hielos.
Con llamas de infernal abrazo hería aquel que me tocaba.
Entre aquellos ha un ángel que se negó a mi destierro
Luchó por salvar no sólo el cuerpo si no el alma que ya conocía.
Pero el infierno en mí mismo acabó por detenerla.
Desde hace, hoy y para siempre lloro su impresencia con lagrimas de fuego
Porque las que tuve en ríos, lagos y océanos se convirtieron
Y no hay más para verter en ellos.
Ahora soy la triste melodía que vaga de un mundo a otro.
Soy presencia que ni se siente soy sombra que ni mancha.
Soy célula que no vive, soy fantasma en el que no creen.
Soy resto de una vida suplicando la inmensidad de la muerte.




AL MÉDICO



Es tu santo oficio el que impide se extinga la llama de la vida.
Son tus manos vital instrumento para lograr tal empresa.
Es tu corazón motor inacabable, quien te impulsa luchar a la muerte
Cada suspiro.
Mas no siempre en la batalla has sido airoso
Algunas veces deseaste más fuerza para poder vencer
Pero al final todo esfuerzo resultó vano.
Y por esos destinos que ya estaban escritos
No pocas injurias y malos cumplidos
Atacan el don que profesas.
Sigue adelante soldado de Dios
No flaquees por la recompensa poca.
Tu eres columna insustituible del mundo entero
Hipócrates tu padre está a la vigía de tu servicio.
Cumple con tus hermanos
Y ellos cumplirán contigo.








AL POLICÍA





Gracias por regalarme el sueño, mientras estás en vigía
Las palabras huyen fugitivas y no alcanzo expresar lo que siento.
Tu eres familia anónima que la sociedad nos brinda.
Tu amor y tu labor son pero no es causa que justifique el precio de tu vida.
Cada mañana a la hora del desayuno varios corazones dependen de tu sonrisa
Sin embargo , muchas mesas tienen aquel lugar vacío
Queda tan sólo el triste recuerdo de una foto que nos mira.
No seamos ingratos la vida que gozamos gracias a ellos
Podemos tenerla.
No perdamos instante alguno en estrechar la mano
De aquel que nos cuida
A ti buen policía en verdad te digo
No hay más hermosa labor en esta vida.








NUESTRO SUEÑO





Hoy nos ha tocado probar el zumo amargo de la vida
El pan no es lejano y el libro todavía más.
Nuestros brazos sólo son colgajos de carne que cuelgan de
Una carne mayor.
Nuestros ojos fatigados de tanto llorar ya están descansando
Y el corazón que apenas late en nuestros pechos
Cada vez desaprende el arte de amar.
Y es que a fuerza de martillazos han doblegado la voluntad
Mas la sangre sigue intacta
Y con ella el secreto de nuestra fortaleza que
Miles de años ha viajado desde nuestros grandiosos antepasados.
Hoy que sentimos la montaña en nuestras espaldas
Creamos en la fuerza que perdura en el alma
Dejemos que fluya y lo convierta todo
Que nuestras lagrimas extingan las llamas de la ira
Aquellas sólo sirven para la venganza.
Y broten largos árboles de sabiduría con ellos marchemos a la afrenta
Y sin usar la espada conquistemos la razón.
Así esos colgajos nuestros brazos
Tomarán la vida de nuevo





Transformados en poderosas máquinas
Forjarán no en la mina ya descubierta sino
En la veta todavía oculta.
Hermano abraza mi sueño, tiende tu mano, seremos un corazón latiendo.




















REPROCHE

Cuando pienses que Dios te ha dado la espalda recapacita .
Mira dentro de tus pupilas y haz la pregunta
¿No fuiste tú quien le cerró la puerta?
Porque el hombre, sólo hombre, puede quejarse amargamente de su destino
Y renegar de su existencia.
Clamando a él haberlo abandonado
Quitándole el último trozo de pan de la boca
Y el último sorbo de agua que hubiese aplacado su sed.
Pero el hombre ¡ Ay! Hombre solo ; el único animal capaz de dañar la mano que lo alimenta sólo tienes quejas y nunca acciones.
Dices no haber nunca visto la gracia que te concede.
Pero es porque estás ciego de corazón, cuando te dio el pan, pensabas en el pastel cuando te dio el agua quisiste vino y cuando te dio el libro preferiste hacerlo combustible.
Entonces ¿Cuál es tu pena? ¿Cuál tu dolor?
Si estas sufriendo sufres por ti
Tu quieres estar hambriento con sed e ignorante.
No reclames a él lo que no puedes ofrecer.
No esperes ayuda, si no empiezas ayudarte
Porque hombre somos muchos y él sólo uno y aunque sus oídos alcancen escucharte
Él espera que hagas tu parte.
Si reniegas de él, reniega de ti mismo…
Desespérate sangra y muere también así lo quieres.

TIERRA




Era una tarde de primavera luego era la misma tarde pero en otra tierra.
Movido por un impulso vi las luces alejarse.
Y el siguiente día me encontró en este suelo que fuerza en mí el recuerdo del lugar que no se olvida.
Y es que tierra más bella de seguro no la hay sus montañas sus valles sus quebradas encierran hermoso laberinto que jamás he placido.
Extasiado gasté mucho tiempo solamente en contemplarlas, para nada es motivo de arrepentimiento.
Mas aun las horas, los días y los segundos fueron pocos según hoy lo juzgo.
Un río que cantaba me despertaba cada mañana
Un pajarillo que me hablaba al oído se convirtió el mejor amigo.
Una alegre montaña dejaba su condición de gran mancha y aparecía en lontananza una creación perfecta.

Pero ahora el mismo impulso me obliga retirarme dar un paso atrás para luego dos adelante.
Hoy todavía, tu valle, tu río y tu quebrada no han quedado a mis espaldas.
La arena está fluyendo en el reloj del tiempo hay un momento y puedo respirarte
No sucederá de nuevo, no serás un simple recuerdo impreso está en mi mente el sello de tu pueblo, tu río y tu aliento que me sería imposible no volver de nuevo.
No te impacientes tierra bendita yo volveré
No será antes ni después, pero estaré justo a tiempo.

























A MI MADRE



Mamá tu voz me acaricia como viento en suave brisa.
Tú eres antorcha iluminadora en cada uno de mis días.
Tus pasos que me guardaban cuando niño hoy están presentes guiando mi destino.
Es tu corazón el más grande símbolo del amor
Sé que soy culpable de esas canas que ya te encuentran.
Sé del amor sólo tuyo que puedes darme.
Pero quiero que sepas mi corazón todavía late por causa de la mirada que me brindas.
Hoy quiero llorar lagrima más sincera decir te amo con todas las letras.
Tenerte en un abrazo más que eterno y darte el mejor de todos mis besos.
Mi fin es rendirte homenaje tanto como te mereces. Sólo tengo un lapicero testigo de mi desconsuelo.
No importa con él cual espada lucharé contra las palabras logrando hermosos prisioneros que estamparé en mi cuaderno.
Y sean estos la prueba irrefutable del inmenso amor que te siento.






REENCUENTRO

Perdido en mar de dulce calma
Lejano a la orilla como al universo.
Extasiado en dulce limbo
Privado de entereza.
De conciencia opacada por eclipse vacuo que se ha posado sobre leve existencia.
Me ha tocado espesa niebla y aunque he luchado mis fuerzas no pudieron con ella.
Fui madero menos aún fui astilla navegando en terrible tormenta.
Fueron meses, días o segundos
No lo sé exactamente pero un quinquenio no abandona mis sueños.
En tal inmensidad el amor era chispa sola decidida a danzar en un océano.
Murió a veces lentamente, a veces tan fugaz que ni se dio cuenta.
Pero no hay mar que final no encuentre y
aquella astilla llegó un día.
Está ahora a tu diestra
Escucha
Te habla a través de esta poesía.






AFLICCIÓN

Llevando un ladrillo, cargando cemento, regresando a su mina o corriendo a su fábrica.
Se preparan para la jornada diaria
Hombres son estos en los que problemas no escasean.
Apenas recuerdan el desayuno, más recuerdan sus deudas y su esposa le dice tu hijo está enfermo.
Pensar en un aumento parece atrevimiento están en la base de la clase social.
Ver su boleta es testimonio cruel de nuestra realidad.
En sus ojos no hay más esperanza que conseguir el pan del día.
Al final, terminada la jornada algunos matan sus penas recorriendo cada cantina dejando las pocas monedas en manos ajenas.
El sendero que a su hogar dirige muestra sin reparos su pobre existencia.
Una luz que apenas ilumina es la entrada a su casa va a descansar su miseria, esperando un día mejor.
El siguiente día la noticia lo sorprende; su fábrica ha cerrado otra vez es un desempleado.
Y cuando el hambre entra la honestidad se oculta le quedan pocos caminos y no el bueno camina.






SENTIMIENTO


Sombra en que te amaneces saboreando espuma dorada.
Canto que enternece cuando un sol despierta.
Pajarillo autor de cada mañana solazándonos en tus trinos, me descubres al alba sintiéndome como un niño.
Aguijón de enamorado corazón que no te engaña latido ya sin eco en profunda cueva del alma.
Una mirada , una sonrisa alegraría mi momento.
Piedad en justicia se ha tornado.
El verdugo de al indiferencia ya señala mi destino.
Heroína de mil historias procura salvarme.
Soy arena como todas en desierto amigo.
Espero tu aura salvadora tu abrazo que me salve; no demores el momento.
El tiempo esta huyendo y yo estoy quedando
POETA


Soy el ultimo de mi estirpe generación que ya termina.
Cerebro que domina mil almas en niebla de ignorancia.
Guerrero de palabras dejando atrás la espada enarbolando bandera de conocimiento que de flamear no deja.
La pluma es mi arma y mi escudo el verso, juntos somos samurai indesafiable en busca de victoria.
Nuestro campo de batalla aquella hoja en blanco esperando ser sangrada.
Y en la batalla nos hundimos arremetiendo cada vez más fuerte.
Ignoro cual destino me espera, cierro los ojos y veo lo que Dios quiera que vea.
Es cierto las palabras a veces no matan ni mundos cambian.
Pero tengo el latido , la sangre y el aliento…
Este cuerpo y las armas que Dios me diera para lograr por la fuerza lo que no pudo el fundamento.










SUEÑO



Imagino que dibujo un sueño como una nube se dibuja en el cielo.
Pasan las gaviotas, pasa el resto.
Y para la hora en que el sol está muriendo busco el consuelo de una extraña partida, aquella gota que llama no evita alzándose desafiante como océano.
Célula en universo ajeno apenas latiendo en mundo secreto.
Grano de roca madre, sin temor existiendo cuando quiero.
De río a mar , de viento a tempestad cruzando el silencio como trueno apagando cada estrella que el sentimiento fabricó un día.
Soy máscara que tiene vida conociendo otras máscaras.
Viajo es esas formas animadas borrándose cada cierto tiempo.
Pincel de cielo dormido, tinta de celeste mancha; inunda la sábana dormida venciendo el sueño profano.
























GRIMANESA



Es tu cabello trigo resplandeciente esperando aquel que lo ciegue.
Tus ojjos dos espejos maravillosos me deshacen cuando me contemplan.
Es tu boca de la miel más pura esperando que yo la descubra.
Tu sonrisa que en comparsa con tus labios se acompaña me ilumina día a día alimentando un amor secreto.
Son tus manos delicadas piezas de loza fina que en deleite se contempla.
Tu figura es el mejor ornamento en paseo vespertino saboreando dulce brisa.
Algo que me apena es que no dejo de mirar tus piernas de un inocente tobillo ascienden mis pupilas a la piel más fina que aun parece que brilla y descubro no sin asombro un mundo que me encanta.
Cuando un motivo que no incumbe te obliga desplazarte es un baile que admiro y ojalá fuera eterno.
Puedo recorrer en verso cada pulgada de tu fino cuerpo no es que las palabras falten, es que temo desearte.
Escucha no hay confesión más sincera.
Eres tu musa mía no te cueste creerlo.
Eres tu el amor que vive aquí muy dentro.



EL AMANTE



Era el amante que llegaba en la tarde.
Cuando el cielo en humildad herido por el sol desfalleciente mostraba lo profundo de su sangre.
Una ventana cómplice secreta era la puerta abierta que al destino al encuentro con el destino lleva.
Unos pasos apenas se consienten luego más llligeros anuncian eldeseo que desborda y quema en las entrañas.
Una mano luego el resto busca rescatarle en cuantoe l umbral traspase.
Escondiendo su pecado se fundan en un solo abrazo desvaneciéndose en un instante.
Lejos ya de ojos que condenan unidos están en sola carne rodeados de sábanas de seda.
Testigos son éstos, los cuadros y aquel espejo en que se admiran consumando su pecado.
Al final de esta lucha sin amor cada cual se contempla esperando abandonar el lecho.
No hay mejor prueba de que esto no es nada bueno.
Ella ofuscada los cabellos sin peinar sale a cualquier parte buscando la expiación a su culpa.
Él más despreocupado se arregla sin demora encendiendo su cigarro.
Sale a la calle y sueno un trueno y algo le quema por dentro, da un paso y el segundo no puede darlo cae en el concreto.
Y entiende con el último aliento la causa de su desfallo.


























FUTBOL


A uno que del balón ha hecho su trabajo quiero referirme un buen rato.
Tantas esperanzas se guardan en tales hombres que dando de patadas viven de la mejor manera.
Representan una nación que a veces ni los acepta y de cualquier manera saltan a la cancha.
Una pelota se les pasa a veces dos sin darse cuenta y a la hora en que las papas queman ¡ vaya sorpresa! Siempre fallan.
No debemos asombrarnos si entre tanto cóndor, pavo y camello un zoológico completo es lo que tenemos.
Y a la hora en que el pito suena y da culminado el partido cada jugador sale buscando su propio camino. Olvida que atrás deja un hincha destrozado con el corazón en la mano profiriendo mil insultos acordándose hasta de sus antepasados.
Pero este jugador que lo es más en otras canchas busca dizque disipar su pena, entregándose a los brazos de Baco y en las piernas de alguna fémina.
En pocos minutos olvida su congoja bailando alegremente al ritmo de Lola Lola.
No falta un chacal disfrazado buscando el mejor ángulo y en un momento ya tiene la portada del día siguiente.
Estos angelitos son pues nuestros consentidos
Debemos agradecerles que a los mundiales sólo vamos
si somos invitados.





NO UNA SINO MUCHAS MUERTES DE ENRIQUE CONGRAIS MARTIN


NO UNA SINO MUCHAS MUERTES DE ENRIQUE CONGRAIS MARTIN
RESUMEN
La novela es una metáfora sobre la lucha por el poder. Maruja es una muchacha que trabaja en un lavadero de la ciudad de Lima. Este lavadero es una recicladora peculiar. Trabajan alrededor de 20 locos, para una vieja explotadora y avara. Maruja conoce a Alberto, un joven que trae un loco para vender a la vieja. Maruja tendrá una relación con Alberto con el objetivo de encontrar en él un aliado para tener su propia empresa, ya sea buscando locos, o teniendo su propio lavadero.
Maruja intentará en vano personificar en Alberto al Negro Manuel, un antiguo amante avezado.
Maruja y Alberto tendrán un enfrentamiento con la pandilla de este último. Fico, Pepe, Juancito, Michi.
Estos muchachos pactarán finalmente con Maruja para robar a la vieja y a su acompañante los 20 locos.
Finalmente la lucha por el poder entre ellos acabará con el proyecto, pues al ser asesinada la vieja por su acompañante, todos, incluido el mítico Negro Manuel, irán en búsqueda del asesino para hurtarle el dinero y se olvidarán de la empresa que quiere emprender Maruja.

DETONADOR
Que Maruja conozca a Alberto le abre una posibilidad de acercarse a la pandilla de este y emprender una empresa.
PUNTO DE QUIEBRE
El encuentro de Maruja y Alberto contra los locos. El enfrentamiento violento los obligará a escapar.
ANTICLIMAX
Cuando ambos se aman finalmente en una covacha y hacen planes para escapar.
SEGUNDOPUNTO DE QUIEBRE
El pacto de Maruja con la pandilla de Alberto (este habrá huido finalmente).
CLIMAX
El descubrimiento que el acompañante de la vieja avara la asesinara y se llevara el dinero, todos irán tras el asesino para robarle y se olvidarán de la nueva empresa del lavadero.
PREMISA
— Lo que empieza mal, termina mal
— Los que viven en la marginalidad están condenados a quedarse allí. .